lunes, 4 de junio de 2018

Graciela Iturbide en #WomanArtHouse

El lunes 28 de mayo se publicó en Twitter el último hilo de la iniciativa Woman Art House… y en él se habló de Graciela Iturbide, una de las fotógrafas más emblemáticas de México y un referente cultural en América Latina. El siguiente texto resume todo aquello que se mencionó. ¡Os gustará!


Iturbide nació en 1942 en Ciudad de México. Hija de padres católicos y conservadores, fue la mayor de 13 hermanos y la más rebelde. Al preguntarle qué tal se llevaba con su padre, ella misma comenta: “supongo que bien, aunque pronto se percató de que entre sus filas había una oveja descarriada. Me decía ‘No vengas a meter aquí malas ideas’. Especialmente cuando me vinculé al Partido Comunista”.

Durante su adolescencia vivió recluida en un internado del Sagrado Corazón: “ahí —dice Iturbide— aprendí mucho acerca de la soledad.” Pero tal como informa el periodista Diego Rabasa, busco pronto una solución contra la tristeza: “devoró libros del Siglo de Oro y cultivó lo que según el filósofo Miguel Morey quizá sea el conocimiento más importante de todos: saber acompañarse.”

Durante sus visitas a la casa familiar comenzó a tener contacto con la fotografía: “mi papá siempre nos tomaba instantáneas y a mí me encantaba hurgar a escondidas en el cajón y robarlas. Además, a mi casa llegaba la revista Life. Tenían unos reportajes muy buenos. Yo era una niña y no sabía ni quién era Cartier-Bresson.” A esto se unió un regalo que recibió a los 11 años, una cámara Brownie, con la que empezó a fotografiar aquel mundo que la rodeaban.


Recién salida del internado y con apenas 20 años, contrajo matrimonio, quizás buscando la libertad que no encontraba en su casa familiar, y pronto tuvo tres hijos: Manuel, Claudia y Mauricio. Unos años después, ya divorciada y con sus hijos yendo al colegio, Graciela decidió ingresar en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Autónoma de México para estudiar cine (tras escuchar en la radio un anuncio de esta institución): “yo ya me imaginaba con mi pañuelo volando por las calles, ya tenía hasta mi guión. Apliqué y me aceptaron.”

Aunque su intención inicial era convertirse en directora de cine, no fue el cine lo que la terminó enamorando. En esta escuela conoció la fotografía de Manuel Álvarez Bravo, quien estaba enseñando como profesor, y en 1970 se convirtió en su asistente: “él estaba haciendo, para la Editorial de la Plástica Mexicana, un libro sobre conventos. Y fuimos a un convento divino pintado por indígenas”, y se trazó desde ese momento una complicidad que jamás se disolvió.

La amistad entre maestro y discípula fue para toda la vida, pero la tutela duró poco más de un año. Tal como informa la artista, “después de un año y medio de estar con él, sentí que tenía que romper el cordón umbilical, seguir por mi propio camino.” Sola supo crearse una carrera extensa, viajando dentro y fuera de México… de hecho entre 1980 y 2000 la artista fue invitada a trabajar en Cuba, Alemania, India, Madagascar, Hungría, París o EEUU. La lente “primero me permitió conocer mi país y luego lo que pude del mundo.


En todos estos lugares y lo largo de los años, Iturbide ha estado interesada en temas como las fiestas, los rituales, la muerte, los niños y, por supuesto, las comunidades remotas y los personajes extraordinarios. Pero a pesar de su interés por las personas y su entorno, “no soy antropóloga ni socióloga - tal como afirma-. Tomo fotos por el gusto de tomarlas, por el placer profundo que me brindan ciertas imágenes.”

Y de forma indudable Iturbide cree en la subjetividad de la fotografía: “es tu realidad la que ves a través del lente. Porque la realidad es muy subjetiva, no es objetiva como mucha gente cree. De alguna manera, aunque estés viendo por primera vez una imagen, tienes todas estas influencias, lo que has leído, las pinturas que has visto, lo que has vivido…

Sea como sea, ¿qué obras suyas podemos destacar? Sin duda nombraría una de sus series iniciales, centrada en la comunidad Seri (un grupo de pescadores nómadas que habitaban en el desierto de Sonora). Esta serie, llamada “Los que viven en la arena” la realizó a partir de 1978 gracias al encargo del Archivo Etnográfico del Instituto Nacional Indigenista de México para fotografiar a la población indígena.

Dentro de esta serie se encuentra una de las imágenes más icónicas de la fotógrafa; “La mujer ángel”. Aunque Iturbide no recuerda haberla tomado se ha convertido en una prueba del choque entre pasado y presente: “no supe ni a qué hora tomé esa foto en particular. Fue un golpe de suerte, casi como si la cámara, solita, hubiera tomado la foto. Considero que fue un regalo que me hizo la vida. Y es por eso que es mi foto preferida.”


Otra de sus series más destacables es “Juchitán de las mujeres”, trabajo comenzado en 1979 y terminado casi 10 años después, en 1988. Durante ese tiempo la artista se dedicó a retratar al pueblo de Juchitán, el cual forma parte de la cultura zapoteca en Oaxaca, en el sureste mexicano. 

Dentro esta serie destaca especialmente una de sus fotografías más especiales, llamada “Nuestra señora de las iguanas”. En ella la artista retrató a Zobeida Díaz, una vendedora que lleva su mercancía en la cabeza como si fuera una corona: “sólo una foto, de las doce que tomé de ella, me agradó, porque era la única donde las iguanas levantaron las cabezas como si estuvieran posando ante mi cámara.


Entre sus trabajos realizados fuera de Mexico, nombraría su serie “No hay nadie”, formada por 25 imágenes tomadas en ciudades como Benarés, Bombay y Calcuta (India). No aparecen personas en las imágenes, pero en ellas se hace visible la relación entre hombre y naturaleza, individuo y cultura, lo real y lo psicológico.

También es importante mencionar aquellas fotografías en las que Iturbide retrata la muerte. Comenzó a interesarse por ello tras un evento realmente tráfico: “yo tuve el infortunio de perder una hija de seis años, y mi terapia, o así lo pienso, era salir a los cementerios a fotografiar a los angelitos. En México llamamos así a los niños que mueren y a los que ponemos en cajitas con papel de china, flores, incluso su comida, y los llevan a los cementerios (…)”. Pero su obsesión no quedo ahí: durante un tiempo realizó fotografías de cementerios, rituales funerarios o fiestas del día de los muertos, de gran tradición mexicana.


La obsesión de Iturbide por la muerte se mantuvo hasta un encuentro que la impactó realmente: “un día, en una ciudad llamada Dolores Hidalgo, me encontré a un señor y a su familia con el angelito. Me acerqué, les pedí permiso para fotografiarlo y seguirlo al cementerio (…). Seguí al señor caminando por el cementerio, y de repente le vi voltearse como asustado. En el medio del camino estaba la muerte: un hombre mitad calavera y mitad vestido. Algo muy raro, en medio del cementerio.” Y añade “entonces, sentí que la muerte me estaba diciendo: «Ya, Graciela, basta. Hasta aquí». Y sí, hasta ahí llegué. Me dije: «Es verdad, estoy loca, por qué sigo fotografiando esto». Era como una terapia, pero como una terapia dolorosa. Y ya nunca más fotografié la muerte. De los pájaros de la muerte pasé a los pájaros de la libertad. Fue como una liberación.”


De hecho los pájaros han sido otro de sus temas fetiches. A lo largo de tres décadas se ha dedicado a capturar con su cámara aves surcando el cielo, caminando o entre los árboles, viviendo entre los hombres, solitarias o en parvada. Su colección de imágenes sobre pájaros es incontable, pero tiene una razón sentimental: “todos los pájaros me emocionan.”
Una pequeña colección de sus aves salió a la luz en el volumen Las condiciones del pájaro solitario, editado por la colección Círculo de Arte, de la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta. El libro reúne 32 fotografías de pájaros que salieron a su encuentro durante sus viajes por México, la India, Alemania, Italia, Cuba y Estados Unidos.


Podemos cerrar este recorrido artistico con un trabajo de Iturbide que me encanta especialmente: “El baño de Frida Kahlo”. En esta serie la fotógrafa documentó los objetos cotidianos de Frida, objetos que permanecieron durante más de medio siglo guardados en un baño de su hogar, mundialmente conocido como Casa Azul. Si queréis saber más sobre este trabajo, os recomiendo escuchar una entrevista realizada a la propia Iturbide en relación con esta serie (entrevista completa AQUÍ).

Es curioso ver que en todos estos trabajos Graciela muestra un gran interés por la gente, su historia y dignidad: “yo no fotografío la pobreza por la pobreza o la muerte por la muerte. Me interesan las costumbres de la gente, su dignidad, su historia y la de los pueblos”. Óscar Colorado Nates, catedrático de fotografía avanzada, señaló: “más sorprendente que sus fotografías, es la capacidad de Graciela para relacionarse con los demás seres humanos. Ella posee un genuino interés por la persona y evidenciar la dignidad del ser humano en cualquier circunstancia”.

Destaca también su paciencia. Iturbide ha sido definida, de hecho, como una fotógrafa de la calma, de la templanza: ”nunca estoy en las carreras, eso si no, me gusta tomarme mi tiempo, esperar a que pasen cosas y poderlas fotografiar".

Por su calidad y talento, ha sido invitada a exponer de forma individual en instituciones tales como el Centre Pompidou (1982), el San Francisco Museum of Modern Art (1990), el Philadelphia Museum of Art (1997), el Paul Getty Museum (2007), la Fundación MAPFRE (2009), y la Barbican Art Gallery (2012), entre otros.

Si queréis conocer más sobre esta artista, podéis leer el cómic que acaba de publicarse sobre su apasionante vida. Se titula “Iguana Lady. La vida de Graciela Iturbide”, ha sido editado por La Fábrica y sus autores son la escritora Isabel Quintero y el ilustrador Zeke Peña.


También os recomiendo ver la charla que realizó la mexicana en la Fundación Mapfre cuando está institución organizó una exposición de su obra en Madrid (video completo AQUÍ). Y por último, podéis visitar su página web www.gracielaiturbide.org y disfrutar de toda su historia. 


Y ¡aquí termina el texto de hoy! Os invito a participar en el siguiente capítulo de Woman Art House. Se celebrará hoy mismo, 4 de junio, por la tarde en Twitter con el hastage #womanarthouse y la protagonista será la artista Manal Aldowaya.

1 comentario:

  1. waoooooo i love it, gracias por esto. un abrazo jonatan, colombia. joswarc@hotmail.com

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