jueves, 9 de noviembre de 2017

El fenómeno de los nostálgicos y apasionados

"Toda pasión colinda con lo caótico, 
pero la pasión del coleccionista colinda
con un caos de recuerdos
Walter Benjamín (1892-1940)


¿Qué es coleccionar? 
Difícil pregunta a la que nos enfrentamos hoy, a pesar de su aparente inocencia. Responderla me parece una tarea titánica llena de curvas y recovecos que darían para varios capítulos en cualquier investigación. Aun así, intentaré ordenar mis pensamientos en unas cuantas líneas y espero (por vuestro bien) que las alas de mi imaginación no se desaten en excesivo.
Para comenzar este monólogo, quiero mencionar que el acto de coleccionar me parece un fenómeno sorprendente, capaz de apoderarse del corazón, del deseo y de la cartera de los más nostálgicos y apasionados. Unas pocas palabras serán suficiente para definir dicho fenómeno: no es más que un acto de recolección en el que una persona o institución reúne, como si fuera un agricultor, objetos de naturaleza similar bajo un mismo techo. Mediante adquisiciones, trueques u otros procedimientos, acumula piezas del pasado con la intención de recuperar sus historias del olvido, liberarlas del abandono y deterioro en los que algún día sucumbieron. Tal como dijo el profesor e investigador Jezreel Salazar, un coleccionista llega a ser “un ejercitador de la memoria: vive gracias al recuerdo y lleva a cabo un esfuerzo por no olvidar”.

Es verdad que muchos coleccionistas parecen comenzar su recolección de forma incoherente, confusa y desordenada. Se dejan llevar más por el corazón y los sentimientos que por la razón, pero poco a poco la propia colección va tomando forma. Los objetos, inconexos a primera vista, parecen complementarse con el tiempo y consiguen crear historias conjuntas, narrativas complejas y discursos interesantes al presentarse unos junto a otros. Poco a poco el coleccionista se convierte en un ser a medio camino entre el historiador y el archivista, cuya función es recuperar, inventariar y dar sentido a objetos olvidados a través de una narrativa común. No puedo dejar de pensar, de nuevo, en otras palabras de Salazar increíblemente ciertas:
Detrás del caos aparente y en medio de las satisfacciones a medias, el coleccionista lleva a cabo siempre un ejercicio de reordenamiento, mental y real, de los objetos que conforman su acervo. Hay una intención de completud y de jerarquización de aquello que se posee. El coleccionista tiende a interpretar el pasado en función de un orden imaginario. Es el encargado de darle un sentido y unidad a la diversidad de formas y estilos presentes en su colección”.
Pero cuidado: a pesar de la satisfacción que supone ser capaz de ir creando y dando forma a una colección, es importante mencionar que coleccionar es una tarea complicada que en muchas ocasiones se vuelve toda una obsesión. Los coleccionistas se convierten, prácticamente, en cazadores de tesoros capaces de vivir, soñar y respirar por un único fin: conseguir aquellas piezas que les faltan para completar sus colecciones. Una tarea colosal, gigantesca, que requiere de tiempo, paciencia y búsquedas interminables. Y a pesar de esos tres pilares, hay piezas que se resisten y nunca llegan a conseguirse, llenando de angustia, frustración e impaciencia a nuestros protagonistas.
Tal como escribió Mario H. Gradowczyk, “a la voluntad del coleccionista de navegar por una colección de objetos, se opone su angustia por no poder completar la serie soñada”. Coleccionar debe verse como una actividad a largo plazo que en la mayoría de los casos nunca llega a su fin. Una colección es como una amante en la que se gastan recursos, horas y energía y no siempre devuelve el favor.
Pero a pesar de las dificultades que surgen en el camino, cualquier coleccionista (sea particular o institucional) debe ser visto como un héroe con un importante rol cultural y social: conservar aquellos elementos que el Estado y la sociedad no protegen (por desinterés o imposibilidad). Una acción gigantesca, solitaria y, en muchos momentos, incomprendida.

Texto escrito para el blog de la Fundación Mapfre.
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