jueves, 15 de junio de 2017

¿Qué les pasa a los museos con las mujeres artistas?

Como todos los años, el pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer con un objetivo claro: “reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades”, tal como dice la página web de la ONU. Un día para la celebración y la reivindicación, también en el mundo del arte y la cultura. De hecho, numerosos museos, centros de arte e instituciones culturales se unieron especialmente ese día para crear diversas actividades e iniciativas con las que reivindicar el trabajo de las mujeres. Muy bonito en teoría, si no fuera porque muchos de esos organismos olvidan el resto del año su responsabilidad a la hora de conservar, difundir, velar e investigar el arte con nombre femenino. ¡Qué fácil es aparecer en la foto cada 8 de marzo cuando todas las cámaras te están enfocando y olvidar tu papel cuando estas ya no están delante!

Si estudiamos las actividades realizadas por los museos de nuestro país durante el resto del año nos encontramos ante un problema descomunal. La mayoría de estas instituciones tienen la costumbre de exponer en sus salas obras en las que las mujeres aparecen sólo como modelos (presentándonos normalmente bajo dos estereotipos: como mujeres virgenes y recatadas, o como mujeres desnudas y provocativas); pero estos mismos centros menosprecian a la mujer como autora: apenas tienen obras creadas por ellas en sus colecciones y casi no exponen piezas de mujeres en sus proyectos expositivos (en comparación con los hombres).

Es curioso, además, darse cuenta de que este problema no sólo lo tienen centros como el Museo del Prado, en donde se conserva y expone arte de siglos pasados en los que las mujeres artistas eran realmente invisibles. Esa desigualdad tóxica también se respira en los museos de arte contemporáneo y es ahí donde radica fundamentalmente el conflicto: en un momento en el que hay leyes de igualdad y en el que las mujeres artistas son cada vez más numerosas, estas instituciones siguen haciendo más caso a los hombres. Y por supuesto existen ya ciertos estudios que muestran datos de ese olvido, de esa injusticia. 

Pieza realizada por Guerrilla Girls en 1989

La asociación Mujeres en las Artes Visuales (conocida popularmente como MAV) realizó, por ejemplo, varios estudios sobre el número de exposiciones individuales organizadas en más de 20 centros de arte en España entre 1999 y 2013. Los resultados fueron devastadores: en los primeros años, entre 1999 y 2009, se organizaron 973 exposiciones individuales en los espacios investigados y sólo 200 fueron dedicadas a mujeres (un 20,5%). Entre 2010 y 2013 los porcentajes mejoraron un poco pero se estaban aún lejos de conseguir una igualdad aparente: se realizaron 466 exposiciones dedicadas a 452 artistas diferentes y sólo 104 de esos artistas fueron mujeres (un 33% del total). 

¿Cómo se os queda el cuerpo? Es verdad que ya han pasado varios años desde el último estudio de MAV sobre este tema pero, si os soy sincera, no creo que los números hayan cambiado mucho. Y si sucede esta injusticia con las mujeres (casi el 50% de la población mundial), realmente no quiero pensar qué pasará con grupos sociales más minoritarios por su raza, religión o preferencia sexual (todos aquellos que no sean blancos, cristianos, occidentales y heterosexuales). Deberán estar realmente fastidiados. 

Sé que de todo esto ya he hablado en numerosas ocasiones con anterioridad, pero creo que es todavía necesario seguir metiendo el dedo en la herida, seguir mostrando lo que todavía sucede, seguir peleando. Y en este punto muchos os preguntareis: ¿qué se puede hacer ante una situación tan negativa? No hay que esperar a que los cambios vengan por si mismos. Entre todos se pueden crear numerosas acciones con las que cambiar el ambiente actual, como por ejemplo:
  • Educar en las escuelas y universidades a los más jóvenes a través de libros que no omitan la importancia de las mujeres en el arte (y, por supuesto, en otros sectores como la ciencia, las biología o la literatura). 
  • Reivindicar el papel de las mujeres artistas y rescatarlas del olvido, difundiendo su trabajo a través de charlas, conferencias, artículos,  revistas, plataformas y demás vías que conozcamos. 
  • Exigir que más mujeres estén no sólo en la dirección de los museos y centros de arte, sino también en los patronatos (son estos quienes deciden en muchas ocasiones las adquisiciones de las instituciones y tenemos más posibilidades si hay más nombres femeninos en ellos).
  • O pedir a los museos y a los coleccionistas privados que aumenten el numero de mujeres autoras en sus colecciones a través de llamamientos públicos y privados (tal como lo hicieron las Guerrilla Girls en 1986 con la carta adjunta debajo).

Carta para coleccionistas realizada por 
Guerrilla Girls en 1986

Debemos seguir alzando la voz. Si no tocamos las heridas, si evitamos las confrontaciones, nada cambiará. 

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