lunes, 15 de mayo de 2017

Elisa Rodriguez conquista las calles

Es mediados de mayo y el tiempo parece haberse vuelto loco en Valladolid: el sol y la lluvia llevan varios días luchando para ver quién es el rey. Aún así las calles continúan inundadas de peatones con paraguas, coches en marcha, tiendas abiertas y repartidores yendo de un lado a otro en sus furgonetas. Dentro de esta locura urbana, la gente pasa sin inmutarse frente a las vallas publicitarias que decoran la calle de Felipe II, en el centro histórico de la ciudad castellano-leonesa. Paso ligero, cabeza baja, ojos mirando las pantallas de sus móviles. Pocos de ellos parecen percatarse de que una de esas vallas contiene, desde hace unos meses, el último proyecto de la artista Elisa Rodriguez. 

Se trata de "Ocho por tres", una iniciativa realizada con el apoyo de la Fundación Villalar - Castilla y León. Gracias a una beca otorgada por esta institución, Elisa ha alquilado ese espacio destinado tradicionalmente a la publicidad con un fin muy original: ofrecérselo a una decena de creadores, entre fotógrafos, pintores y diseñadores gráficos, para que actúen sobre él durante los próximos doce meses.


Pero esta no es la única intervención artística que ha planeado la artista en Valladolid para estos meses: también ha conquistado otras marquesinas localizados en diferentes emplazamientos de la ciudad para presentar su propio trabajo artístico en ellos. Es un proyecto muy similar al que ella misma desarrolló entre 2012 y 2014 en Lituania con ocasión de un master de pintura que realizó en la Academia de Arte de Vilna, pero modificado para adaptarlo a su propia ciudad natal. Una idea sencilla, interesante y muy atractiva. 


¿Qué pretende Elisa con un proyecto así? La respuesta es sencilla: principalmente sacar el arte contemporáneo de los museos y centros de arte, considerados por muchos recintos cerrados y elitistas. La artista cree que las calles y demás espacios públicos pueden ser los lugares ideales para que jóvenes artistas, vetados de los grandes museos, puedan presentar su trabajo al público… y también son los espacios perfectos para acercar el arte a la gente menos interesada en él (ya se sabe: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña).

Con todo este proyecto, Elisa continua una tendencia artística comenzada ya hace décadas. Debemos recordar, de hecho, como otros muchos artistas han conquistado ya en el pasado los espacios reservados a la publicidad para lanzar sus mensajes, tal como Julian Opie, Sarah Morris, Lisa Ruyter, Jenny Holzer o Felix González Torres. Pero esta es la primera vez que algo así se hace en una ciudad tan conservadora artísticamente como Valladolid y espero que la iniciativa cale fuerte en la ciudad y entre sus habitantes. 

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