viernes, 24 de febrero de 2017

Drawing Room: entrevista a Mónica Álvarez, directora de la feria

Una semana intensa para el mundo del arte en la capital. Sin casi tiempo para respirar, muchos de nosotros pasamos días de un lado a otro viendo obras del arte, tomando numerosos cafés con compañeros y amigos, e intentando retener todo aquello que pasa a nuestro alrededor. 

Entre todos los eventos apuntados en el calendario, este año destaca Drawing Room, una feria dedicada al dibujo que cumple ya dos años. ¡Un placer para aquellos que adoran el dibujo tanto como yo! Su directora, Mónica Álvarez, contesta hoy a nuestras preguntas sobre el nacimiento, la importancia y el desarrollo de este evento. 


Empecemos con algo fuerte: ¿cómo ves el panorama artístico en nuestro país en general? ¿Crees que el arte tiene suficiente fuerza y valor en España?

En el aspecto creativo los artistas españoles no han dejado en ningún momento de producir trabajos excelentes; de eso podemos estar orgullosos. Respecto al sistema de promoción y difusión, creo que las galerías están recuperándose. Por otro lado hay muchas iniciativas independientes y trabajos más institucionales muy buenos que dan nuevos aires y hacen muy interesante al panorama artístico.

Y dentro de este panorama, ¿crees que el dibujo es un medio suficientemente valorado dentro de nuestras fronteras?

El dibujo siempre ha contado con entusiastas porque, por un lado, es una acción primigenia que se relaciona con la huella que nuestro cuerpo provoca en el mundo, al igual que los aviones dejan estela o un niño deja la marca de sus manos en la nieve, y por otro, es la primera forma de acceder al arte. Aún así hay una opinión extendida entre los expertos sobre el olvido histórico del dibujo en los museos y colecciones españolas que explica el momento actual de revisión de este soporte por parte de instituciones importantes como el Museo del Prado o la Fundación Botín.

Eres responsable de la feria Drawing Room. ¿Por qué decidisteis crear esta feria?

Vi la necesidad de revisar las diferentes prácticas actuales del dibujo a partir de variadas tradiciones culturales. Por eso en cada edición realizamos un acercamiento a un país distinto. Por otro lado el dibujo requiere una apreciación lenta, que valora mucho el público interesado en las artes. Todo esto requiere un espacio propio.


¿Qué crees que aporta al panorama nacional, saturado con tantas ferias, un evento cultural como este?

La diferencia más importante es la especialización en nuevas prácticas dibujísticas con la que no cuentan las demás ferias. Además tenemos un concepto de “salón”. Una muestra que presenta a los artistas con una cierta profundidad en un formato reducido es muy agradable de visitar para el público interesado en arte de todas las épocas. Sin duda este concepto levanta la curiosidad del espectador.

Este año celebráis ya la segunda edición. ¿Cómo evaluáis la primera, celebrada hace ya un año?

La primera edición salió mucho mejor de lo que yo hubiera podido soñar. Pero aun así, quedó pendiente conseguir apoyo institucional. Seguimos trabajando con los responsables públicos para que apoyen iniciativas como ésta.

Para la organización de ambas ediciones habéis trabajado junto con un comité curatorial, a la que se ha unido este año profesionales de la talla de Elsy Lahner e Inmaculada Corcho. ¿Cómo trabaja este comité y cuál es su función?

El comité curatorial de Drawing Room lo integra un grupo de expertos del que estoy muy orgullosa. Actúa de dos maneras en la feria: por un lado, nos ayuda a detectar a los artistas más interesantes y, por otro, asesora en la selección final, consiguiendo así que la feria tenga un carácter propio. Este año hemos aceptado a 21 galerías, la mitad de las que se presentaban.


Y a la hora de seleccionar a los participantes, ¿cuáles han sido los criterios básicos este año?

Hay dos criterios generales: nos interesa la práctica dibujística en los artistas emergentes, en los que el dibujo suele ser el objeto final, relacionado con otros soportes; y el dibujo como campo de reflexión en los artistas de media carrera (pintores, escultores, cineastas, fotógrafos, etc.) que lo utilizan mucho en la fase de proyecto, para pensar o incluso como divertimento.

Seleccionamos con la idea de que la muestra en su conjunto sea diversa y hasta cierto punto sorprendente.

Uno de los objetivos en los que está trabajando actualmente es en internacionalizar la feria. De hecho ya se está preparando primeras ediciones en Turín y Lisboa. ¿Por qué ese interés en llevar este evento a otros lugares? ¿No supone un considerable riesgo en todos los sentidos cuando la feria lleva tan poco abierta?

Llevar a cabo Drawing Room a estas dos ciudades sería bueno en todos los sentidos. Tenemos muchas relaciones de trabajo con Italia y Portugal y creemos que hay espacio para nuestro modelo porque los artistas italianos y portugueses están dibujando mucho. Además, los galeristas podrían beneficiarse de un circuito que amplía su red de clientes. No está totalmente cerrado, pero prevemos abrir en Turín a finales de 2017 y Lisboa en 2018.

Y para terminar, ¿cómo ves el futuro? ¿Crees que será prometedor?

Es muy prometedor, las nuevas tecnologías no anulan a las anteriores, sino que se complementan y desarrollan nuestra avidez por el conocimiento en general, incluyendo a todo lo que nos devuelve a nuestros orígenes. 

¡Muchas gracias Mónica! 
Si queréis más información sobre esta feria,
visitad su página web:
http://drawingroom.es

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