martes, 11 de octubre de 2016

Entrevista a la artista Paula Anta

Hace tan solo unas semanas se celebró la feria Estampa, uno de los múltiples eventos que conquistan la capital cada año por estas fechas. A pesar de la cantidad de artistas y galerías presentes, una de las protagonistas fue, sin duda, la fotógrafa Paula Anta (Madrid, 1977) tras recibir uno de los premios de la Comunidad de Madrid junto al barcelonés Pere Llobera. 

Para todos aquellos que amamos la fotografía, Paula no es ninguna novedad. Esta Doctorada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid ya ha mostrado su trabajo anteriormente en numerosos festivales como PhotoEspaña, Palma Photo o PhotoAlc y en centros como el CA2M, el CCCB barcelonés, el DA2 salmantino o Matadero Madrid entre otros. Una auténtica veterana cuyos trabajos son muy evocadores, atractivos y, en cierto modo, enigmáticos. 

Hoy la entrevistamos tras su paso por Estampa para que nos cuente más detalles de su trabajo, de su carrera y su mundo. ¡Todo un placer!

Paula Anta en 2015

¿Cómo y cuándo empezaste a interesarte por la fotografía?

No lo sé exactamente. A mí me interesan muchas cosas: estudiaba música, dibujaba sin parar, construía cosas, me apasionaba la arqueología… Pero podría definir tres momentos relacionados con la naturaleza de la fotografía que me atraparon. Uno fue cuando me regalaron una cámara y estuve un año haciendo, casi todos los días, fotos a los mismos lugares del Parque del Retiro. Lo atravesaba cada día para ir al instituto y el cambio que se producía en los árboles, en las plantas, en los caminos, el cambio de la luz a lo largo del año sobre ellos, me fascinaba. 

El segundo momento fue cuando, con 14 años, entré en un laboratorio de fotografía y vi aparecer unas manchas, al principio abstractas, en la superficie de un papel introducido en un líquido extraño. Poco a poco de esas manchas abstractas empezó a surgir un lugar, una situación, unas personas… ¡me pareció mágico! 

El tercer momento fue durante la carrera de Bellas Artes. Allí dibujaba mucho, pintaba, hacía grabado y escultura, pero cuando empecé a vivir los primeros cambios importantes que empezaron a producirse en el campo de la fotografía, me di cuenta que estaba viviendo un momento histórico y eso era bastante excepcional.

Y ¿cómo fue tu salto al mundo profesional? ¿Fue algo premeditado o surgió de forma natural?

Considero que en nuestro campo, el mundo del arte, no se deben premeditar las cosas. “Las cosas” surgen, nos encuentran, acontecen. Ese es el fluir natural de “las cosas”; nosotros debemos estar atentos y con nuestra sensibilidad bien despierta. 

¿Cómo crees que ha evolucionado tu trabajo desde tus comienzos?

La evolución corresponde a un aprendizaje. Ser artista es estar en un proceso de aprendizaje, de formación de la sensibilidad, constante. Cada uno de mis trabajos tiene su importancia en mi trayectoria. Hay algunos trabajos que marcan transiciones. Transición quiere decir que hay obras que me abren a una visión nueva, me abren nuevos contenidos anímicos que van a traer nuevas imágenes. 

FEFA
de la serie Borsisti 

Actualmente vives entre Madrid y Colonia. ¿Qué diferencias ves en el modo en que se trata a los artistas entre España y Alemania?

El arte, tanto en Alemania como en España, es, desgraciadamente, una actividad minoritaria y aislada. Esto no sólo ocurre aquí, es algo mundialmente extendido. Vivimos en una sociedad que, entre otras cosas, ha conseguido desvincularse de unos valores esenciales e imprescindibles. Pero sí hay distintos niveles de aceptación de esos valores y están directamente vinculados a la educación. Si no se considera el arte como un valor, no será valorado. En Alemania todavía se puede sentir que el arte es una actividad necesaria para todos; por lo tanto es más valorada y se dedican más recursos para promocionarlo. 

¿Crees que la fotografía está suficientemente reconocida en nuestro país o todavía hay mucho trabajo que hacer?

La fotografía abarca muchos ámbitos. Si te refieres a la fotografía artística, creo que empieza a extenderse su aceptación dentro del mundo del arte (¡ya era hora!). Aun así, falta más conocimiento, falta un acercamiento más profundo a ese modo de expresión, falta una mentalidad más abierta para entender su verdadera naturaleza, tanto por parte de los fotógrafos, como por parte de los artistas procedentes de otras disciplinas, así como por los observadores y “consumidores” de imágenes. 

A pesar de la “popularización” de la fotografía hoy en día, no somos expertos para entenderla en profundidad; es más, pienso que a pesar de vivir en una sociedad regida por imágenes, a pesar de la extensión de las imágenes en nuestro día a día, de arrastrarla a nuestro entorno más próximo y directo, tenemos un gran desconocimiento sobre la naturaleza de las imágenes, o por decirlo de otro modo, una analfabetización visual a la hora de leer, analizar y comprender en profundidad la imagen.

Entrando ya en tu trabajo artístico, parece interesarte mucho la naturaleza. ¿Qué te atrae de ella?

En la naturaleza uno conecta con el origen, en ella podemos observar con calma. Es un lugar al que pertenecemos y es esencial. En el paisaje no hay distracciones. Ese lugar esencial me interesa, me atrae, hay un misterio que se vincula a mí con un sentimiento invisible. Yo fotografío aquello que me permite experimentar un descubrimiento. Pero también me atrae su relación o su vínculo con su lado opuesto, con lo ficticio, con lo artificioso, con la creación artificial de la que es capaz el ser humano.

BUSAN 03
de la serie Paraísos Artificiales 

¿Y cuales son tus inspiraciones a la hora de trabajar?

Cada proyecto tiene una génesis distinta. Unos surgen de un viaje, leyendo, caminando… De repente algo me descubre y descubro que tiene que ver con una cualidad de sentimiento. Metodológicamente hay elementos comunes que tienen que ver con la creación de una situación ficticia. Yo puedo partir de un paisaje, de un espacio, de una escena, situaciones que pueden parecer aparentemente espontáneas. Hay una espontaneidad, la imagen no me impone una narrativa forzada. No hay una impostura, no hay un forzar lo que se está contando. En mis imágenes creo una situación posible, llevo a la naturaleza más allá de sus posibilidades reales. En esto hay una primera parte que es la producción de los elementos que configuran la imagen, la creación de una escenografía, un objeto que va más allá de su dimensión natural. La segunda parte es la postproducción. Aunque las imágenes parezcan espontáneas, es una espontaneidad lograda. 

El pasado mes de septiembre participaste en la feria Estampa, donde presentaste tu serie Hendu realizada en 2014 con el apoyo de Oxfam Intermón y la Galería Blanca Soto. ¿Qué hay detrás de este proyecto?

Oxfam Intermón tenía el encargo de crear un proyecto para divulgar el trabajo realizado en cooperación. La propuesta de Oxfam a través de Blanca Soto fue hacerlo a través del arte: distintos artistas, dibujantes de comic, actores, directores de cine, viajamos a diferentes países para conocer de cerca sus proyectos de cooperación y, sobre todo, la realidad de esos lugares. Nos dieron total libertad y empleamos esa libertad para crear. Fue un proyecto precioso, muy completo y lleno de experiencias inolvidables.

EMENGE
de la serie Hendu

¿Cómo fue tu experiencia en Mauritania? ¿Qué te llevarías de tu estancia en el país?

Me llevé muchas cosas, entre otras las imágenes que creé. También me llevo muchas imágenes en mi memoria y sentimientos de cariño, tenacidad, valentía, amistad, dolor, injusticia, superación, lealtad… me llevo un color que lo cubre todo y que deja ver, con dificultad, un país devastado por la avaricia de los seres humanos. También me he llevado la amistad de unas cuantas personas estupendas. 

Durante la feria recibiste uno de los Premios de la Comunidad de Madrid. ¿Qué ha significado esto para ti?

En primer lugar la motivación que supone recibir un premio. ¡Es una gran alegría! También me alegro porque ha sido el mejor comienzo con la galería de Pilar Serra y sé que ella también está muy contenta. Por otra parte pienso que estas cosas acompañan a circunstancias sobre las que uno tiene poco poder, van y vienen. Las cosas verdaderamente importantes están en otros lugares; si las descubres, si las persigues, si eres cuidadosa con ellas y si eres fiel a ellas en ti, entonces vendrán los premios. Pero esto no puede condicionar el trabajo y mucho menos la búsqueda. Hay que seguir.

FÉNIX
de la serie Journal de Hotel

Y para terminar, ¿qué planes tienes para el futuro?

Seguir caminando este apasionante recorrido y sus misterios. Como dice Octavio Paz, No hay fin, todo ha sido un perpetuo recomenzar.

¡Muchas gracias Paula! 
Si queréis conocer más su trabajo, visitad su página web 
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