martes, 28 de junio de 2016

PhotoEspaña: entrevista a Jesús Labandeira

Entre todos los proyectos que podriamos destacar dentro del festival PhotoEspaña, me gustaría mencionar especialmente el trabajo que Jesús Labandeira (Madrid, 1963) presenta en Ogami Press. Hoy hablamos con el artista para que él mismo nos cuente su historia, su interés por la fotografía y su último proyecto. 


Tardaste bastante tiempo en dar el salto al mundo profesional. De hecho, trabajaste en el sector empresarial durante más de 20 años tras estudiar en una de las mejores escuelas de negocios del mundo. ¿Qué te hizo dejar ese mundo y apostar por la fotografía como modo de vida?

Realmente no lo he dejado. Compagino mi vida empresarial con la fotografía, lo que me proporciona una cierta estabilidad personal y emocional.
 La fotografía la abandone cuando comencé a estudiar y centrarme en el mundo empresarial, pero volví ha retomarla relativamente hace pocos años (por una parte para descongestionarme de un mundo en el que llevo muchos años y que, aunque me ha ofrecido grandes satisfacciones, también saturan sus dificultades; y por otra, la necesidad interior de expresar muchos sentimientos contenidos).

¿Ha influido de alguna manera tu vida empresarial en tu trabajo como fotógrafo?

Si, y para bien. En los procesos creativos y en muchas ocasiones, la obsesión se apodera de la voluntad y es en esos momentos cuando la experiencia empresarial 
actúa pragmática y estratégicamente.


Te contare una anécdota:
 cuando comencé nuevamente con la fotografía, la mayor parte de mi tiempo estaba dedicado a gestionar una empresa. Tenía reuniones continuamente y mi 
válvula de escape era ir a clase (en esa época estudiaba en EFTI), hacer fotos, editar, etc. Hoy, que tanto tiempo dedico a la fotografía, disfruto cada una de las reuniones que tengo. Diría que estoy deseando tenerlas y así despejar la mente.
La fotografía y el arte, que humildemente las entiendo como  conocimiento y expresión del mundo interior, necesitan de un punto de realismo.

¿Cómo ha sido tu formación artística? ¿Cuáles han sido tus grandes maestros?

Independientemente de tener esa necesidad de expresarme, siempre he pensado que eso no es suficiente. En mi opinión has de tener las herramientas suficientes para canalizar la expresión, por lo que me forme en EFTI realizando el ciclo completo de fotografía y Master Conceptual y Artístico, así como el Master PIC.A–Photoespaña en Fotografía: Teoría y Procesos Artísticos y otros talleres (principalmente en procesos tradicionales como el fotograbado o la fotografía analógica).


De cada uno de mis maestros, durante mi formación y hoy en día, he aprendido algo. Mencionar alguno en concreto me resulta incomodo e injusto: todos aportan,
consciente o inconscientemente, y consigues relojes de cada una de las personas que te vas encontrando en esta profesión.
 Si me gustaría mencionar a Mary Ellen Mark, quien un día me sugirió y preguntó:
 ¿por qué no abandonas la empresa y te dedicas exclusivamente a la fotografía? 
Hoy todavía no tengo respuesta.

¿Recuerdas tu primera cámara?

Si, una Pentax de mi padre que poco a poco, y disimuladamente, comenzó a ser mía. El modelo no lo recuerdo; por desgracia la cámara un día desapareció.

Y ¿cuál es tu equipo actual? ¿Qué herramientas utilizas a la hora de trabajar?

Principalmente una hasselblad de medio formato, aunque en muchos trabajos utilizo también 35mm y gran formato. 
Por ahora lo que si tengo claro es que siempre trabajo con fotografía analógica.

Entre sus obras, me gusta mucho tu proyecto Allí tan cerca, estribando. ¿Cómo surgió este proyecto?

Surgió en uno de mis viajes a Marruecos, aunque aún continuo con él (este trabajo no lo he dado por finalizado). Pienso que todavía le falta mayor equilibrio entre la concepción del mismo y las imágenes.

Imagen de la serie 
Allí tan cerca, estribando

También destacaría Gradiva, destacando pasillos. Cuéntanos qué hay detrás de este trabajo.


Puedo decir (utilizando una expresión muy gastronómica) que este trabajo, hoy con algo de distancia, fue una deconstrucción tanto personal como fotográfica que me valió como punto de partida, como guía para proyectos futuros. Y el primero es Cuando aún nevaba.

Imagenes de la serie 
Gradiva, destacando pasillos

Este año participas en PhotoEspaña. ¿Qué destacarías de este festival?

Destacaría el auge de la fotografía, el reconocimiento merecido a esta disciplina como arte, la gran afición que hay y el interés que despierta, además de la calidad de los proyectos y el buen hacer de la organización del festival.

Participas este año con una nueva exposición, Cuando aún nevaba, que acabas de mencionar. ¿Qué nos podemos encontrar?

Primero quiero agradecer y compartir mi satisfacción por el premio Off PhotoEspaña 2016 que han concedido a este proyecto el jurado del festival: Jimena Blazquez, Jaime Sordo y Carlos Roson.

Este proyecto parte de una serie de fotografías analógicas. Me gustaría destacar la última imagen del libro que aparecía en Gradiva, de la que surgió un libro de artista (12 ejemplares) realizado con fotograbados estampados en el taller de Juan Lara (Ogami Press), encuadernado en piel artesanalmente en el taller de Dolores Baldo y con la estimable y delicada colaboración de Juanjo Justicia de Underbau. Esta pieza es el eje sobre el que se conforma un proyecto que se amplía con: pieza de 26 fotograbados, suite de 26 fotograbados, 2 copias positivadas en gelatina de plata al selenio de 12o x 120cm. (estudio de Castro Prieto) y un fotolibro editado por La Fábrica también de edición limitada (300 ejemplares).

Y para describirlo, utilizare un fragmento del texto de Carlos Canovas, que acompaña al foto-libro:

Mirar lo que queda. La parte viva y lacerante que está un poco más allá del recuerdo, que no llega a ser, pero duele. Cuando aún nevaba. Aquello de nosotros que se va sin remedio, envuelto en una luz triste. ¿Cómo saldar la deuda con lo que quizás fue o quizás no fue? ¿Cómo recomponer la memoria de un tiempo incierto, un tiempo solo esbozado, años después, en nuestra mente? Imaginar el pasado, como el futuro, es quimera. Ambos, desde el presente, son puro acaso que no podremos verificar, infancia y vejez imposibles de contemplar desde el ahora, llenos de imágenes flotantes, difusas, simétricas hacia la nada.
¿Qué hacer cuando no existe la fotografía anhelada de nuestra
infancia, cuando no hay un frágil papel que recoja lo que fuimos, menos aún lo que
quisiéramos haber sido? La parte de nosotros que se esfumó sumida en abismos
inaccesibles, que nos obliga a buscar en las horas remotas, se esconde y se protege en la
nieve de la niñez, donde sigue jugando, de donde nos llegan cánticos que humedecen nuestros ojos secos”.

Imagen de la exposición
Cuándo aún nevaba

Y por último, ¿qué otros proyectos tienes ahora en mente?

Como te he comentado desde Gradiva parten varios proyectos, varios pasillos.
Actualmente el más avanzado y con el que más centrado estoy, utiliza el mar como metáfora, ese mar que tanto me cuenta.

Para más información sobre el artista, 
podéis visitar su página web pinchando AQUÍ.

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