miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Pueden las multas convertirse en arte?

Hoy quiero hablar de Dadi Dreucol, uno de los artistas urbanos más reconocidos y representativos de Málaga capital. Lleva más de una década contando historias a través de sus murales y ha participado ya en festivales internacionales de arte urbano como el de Poliniza en Valencia o Bloop en Ibiza. 

A pesar de su talento y amplia trayectoria, sigue manteniendo su anonimato e interviniendo paredes en ruinas sin permiso, una forma de trabajar que conlleva ciertos riesgos. Hace relativamente poco la policía le pusó, por ejemplo, una multa al pillarle pintando sin autorización en la calle Madre de Dios (Málaga). A pesar de la libertad que da el arte urbano, su práctica puede traer ciertos momentos desagradables. 

Para pagar la sanción impuesta en este caso, el artista tuvó una idea brillante: pintó un boceto sobre el resguardo y la vendió por el precio estipulado en la misma, 251 euros. Con ese acto consiguió una especie de mecenazgo que le ha permitido seguir pintando. 

¿Qué os parece la idea?




Para más información sobre Dreucol, podéis visitar 
su página web pinchando AQUÍ

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