martes, 30 de junio de 2015

Sara Novovitch y el misterio detrás de lo intimo

Virtual Gallery es una red social de arte contemporáneo en la cual se puede disfrutar, compartir y comprar obras de artistas emergentes. Este mismo año he sido nombrada comisaria en esta plataforma y tengo el placer de colaborar con personas a las que admiro como Nati Guil Grund, Laura Cano, Nuria García Arias o Montaña Hurtado. 

Una de mis tareas es promocionar el trabajo de aquellos creadores presentes en virtualgallery.com que más me interesan y para estrenarme quiero destacar el trabajo de una joven llamada Sara Novovitch. Hoy comparto con vosotros un pequeño texto que escribí sobre ella con mucha ilusión… ¡Espero que lo disfrutéis! 

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Hace tiempo leí una frase de Luis Gabriel Carillo Navas que quedo grabada en mi retina: “el derecho a la intimidad implica que por nada del mundo se puede invadir la esfera de otros, como lo pretenderíamos hacer con la propia.” Aunque esta afirmación es una regla irrompible para muchos, algunos creadores deciden saltar los limites de la privacidad e intentar mostrarnos los secretos más ocultos de los personajes que representan.

Sara Novovitch (1993) es todavía una joven estudiante de bellas artes de la Universidad de Sevilla, pero forma parte ya de este grupo de “buscadores de secretos”. La mayoría de sus obras intentan adentrarse en el mundo más privado de sus protagonistas con la intención de abrirnos las puertas a sus intimidades, a sus emociones, a sus experiencias. Y todo ello utilizando como medios de expresión la videocreación y la fotografía, tanto analógica como digital. Ella misma explica que se decantó por estas técnicas porque aprecia que “la realidad sea filmada o fotografiada, no interpretada bajo el yugo de lo que mis manos pueden representar. Deseo la verdad como base en mis obras.”

Siguiendo esta creencia, Novovitch nos presenta varios de sus trabajos dentro de la plataforma online Virtual Gallery. En primer lugar podemos destacar su galería de videoarte, en la cual presenta obras sencillas y minimalistas, pero muy atractivas. En ellas diversas mujeres realizan acciones que parecen rutinarias en espacios blancos, neutros y prácticamente irreconocibles. Muchas de ellas nos miran directamente buscando conectar con nosotros, pero sus miradas no impiden que nos preguntemos cuestiones claves como quiénes son, dónde se encuentran o qué quieren decirnos realmente.




Por otro lado, podemos destacar también una serie de fotografías en donde Novovitch representa a mujeres desnudas, de pie o tumbadas. Casi no podemos ver sus caras debido a la penumbra, pero nos sentimos avergonzados: somos conscientes de que algunas de ellas nos miran y conocen nuestra presencia. Nos sentimos descubiertos en nuestro papel de voyeaur.


Sombras I

Silencio, serie I

Mirando estas fotografías me acuerdo de otra frase de Carillo Navas, en la cual decía que, a veces, “quien más viola la intimidad y la privacidad de otros no son personas externas, sino la gente más cercana a nuestro corazón y convivencia.” Da la sensación que Novovitch conoce en profundidad a las mujeres que representa y utiliza esa intimidad para llegar allá donde quiere, compartiendo con nosotros un mundo de emociones y sentimientos, de intimidades y misterios, de pasiones y enigmas. La artista parece querer acercarnos a la rutina más intima de esas féminas, mientras de desnudan o sueñan, pero ciertas preguntas siguen rondando por nuestra cabeza: ¿quiénes son? ¿dónde están? ¿qué piensan o sueñan?

Por último, quiero mencionar también su galería Paintings. La mayor parte de estas obras presentan partes diferentes de un cuarto de baño y en algunos trabajos intuimos la presencia de una figura (piernas, torsos, etc.). Aun así ciertos elementos nos perturban: ¿por qué no enseñar la escena completa en vez de algunos trozos separados? ¿por qué algunas obras parecen tener manchas rojas que parecen sangre? ¿qué ha sucedido en este lugar?


Somatización II

Somatización III

En todos estos trabajos parecen existir dos puntos de unión: el silencio de las figuras y los espacios desconocidos. La propia Novovitch comentó que “ya sea en el campo del videoartes, ya sea encontrándolos en los horizontes pictóricos, o bien en lo acotado de una modelo frente a una cámara, el silencio y el vacío son dos conceptos que he observado siempre presentes (…).” Aunque quiere presentar la intimidad de sus personajes, la artista juega con esos dos elementos aumentando el misterio y el enigma de sus obras, unos factores que parecen impedirnos conocer toda la verdad de aquellas figuras representadas frente a nosotros.

Novovitch tiene mucho potencial y ganas de investigar, descubrir, experimentar. Aunque todavía es demasiado joven, creo que tiene un lenguaje atractivo y capaz de enamorar. Ella misma dice: “me veo como una persona optimista, aprovechando las oportunidades en la medida de lo posible, y proyectando ideas a partir de diferentes vertientes.” Veremos si es capaz de trabajar como hasta ahora y seguir aprovechando su capacidad, su estilo y su potencial.

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