lunes, 13 de abril de 2015

Entrevista a … la artista Elisa Cepedal

Artículo publicado en LABlog, blog de bloggers de LABoral.

Hace ya varios años leí una frase de Juan Ramón Jiménez que aún retumba en mi cabeza: “jamás un paisaje podrá ser idéntico a través de varios temperamentos de músicos, de pintores, de poetas.” (1) Y es que un mismo lugar se compone de multitud de elementos y cada artista suele destacar sólo aquello que más le atrae, plasmando así su propia visión del mundo y su propia sensibilidad. De ahí que no deba sorprendernos si, al pedir a varios creadores que representen el mismo bosque a idéntica hora del día, los resultados sean completamente distintos. Por mucho que no queramos, la subjetividad forma parte de nuestra naturaleza y puede haber tantos bosques como ojos miran.

La frase del escritor español bien podría ser los cimientos de la última exposición inaugurada en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial a mediados de marzo y comisariada por Alfredo Aracil. Titulada “Ocho visiones de un paisaje que nunca se termina de hacer”, la muestra presenta la visión que ocho artistas tienen sobre el paraje natural, virtual y humano que les rodea. Y a pesar de la diversidad de propuestas, a todos ellos les une un punto de vista casi arqueológico: no solo quieren analizar la superficie más reciente de aquello que les rodea, sino indagar más en el fondo y reflexionar sobre las diferentes capas del pasado de esos lugares o sus habitantes.

Pero ¿quiénes son los ocho creadores que exponen en la muestra? Todos ellos fueron seleccionados entre los cerca de 200 profesionales que componen el Archivo de Artistas Asturianos (2) y sus nombres son Ramón Lluís Bande, Elisa Cepedal, el Colectivo DK, Cristina Ferrández, David Ferrando, Alicia Jiménez, Marcos Merino y Amalia Ulman. A pesar de la calidad existente en todos ellos, me gustaría destacar especialmente a la asturiana Elisa Cepedal (Barredos, 1982) por el interés que tengo hacia su obra. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco y en Cine por The London Film School, sus trabajos se han mostrado en varias instituciones como el Museum of Modern Art (MoMA) o The Film Society del Lincon Center y en festivales de la talla de BAFICI, Anges Premiers Plans o Raindance (3). Y ahora vuelve a su tierra natal, Asturias, para presentar en LABoral el trabajo “Ay Pena”, un cortometraje de casi 20 minutos realizado en 2012 que enamora por el realismo y la delicadeza con la cual se trata a los personajes.

Elisa Cepedal.

Esta pieza cuenta la historia de un retorno al pasado. Una emigrante, Lucía, vuelve a su ciudad natal tras largo tiempo ausente y se reencuentra con el paraje y las personas de su niñez, provocando un choque entre sus recuerdos de la infancia y la realidad actual. Vuelve al mismo lugar que dejo años antes pero inevitablemente todo parece extraño. El lugar tal como ella lo recordaba irremediablemente ha cambiado. La vida de la ciudad no se ha detenido en su ausencia y ella tampoco es la misma, por lo que “los conocidos se hacen extraños” al mismo tiempo que el espacio que antes dominaba “se transforma en algo nuevo” (4).

Ante esta historia, no pude dejar de pensar en unas palabras que escribió el escritor John Banville como introducción a su libro “Imágenes de Praga y que decían lo siguiente: “Las ciudades ejercen una fascinación fuerte y extraña, pero ninguna más extraña ni más fuerte que el influjo de Praga en el corazón de viajero que siente añoranza (…). Al regresar siente que nunca se ha alejado, pero aun así se encuentra culpable de desmemoria, abandono, e infidelidad” (5). Es verdad que cualquier emigrante siente que su ciudad natal es su hogar y no puede dejar de sentir nostalgia y atracción hacia ese lugar, pero nunca volverá a sentir la familiaridad que respiraba con anterioridad tras una larga ausencia. Al igual que “jamás un paisaje podrá ser idéntico a través de varios temperamentos” de artistas, jamás una misma persona podrá ver ese paisaje igual en los diferentes periodos de su vida.

Imagen de Ay Pena.

Tras estas reflexiones, es interesante conocer más a fondo a Elisa. Hemos querido entrevistar a la artista y ella ha sido tan amable de contestar una serie de preguntas sobre su historia, sus referentes e, incluso, la obra que presenta en LABoral. ¡Disfrutad!

Hola Elisa. Estudiaste Bellas Artes en la Universidad del País Vasco y tu carrera ha estado enfocada al sector cinematográfico. ¿Qué te atrajo del cine para dedicarte a esto profesionalmente?

La fotografía fue lo que me llevó a estudiar Bellas Artes pero el interés por el cine empezó a ocupar ese espacio. Tuve un profesor que nos descubrió grandes clásicos como Ford o Hawks. Durante esa época íbamos casi a diario a la cinemateca y vimos ciclos enteros de Rouch y Godard. Y pronto empezamos a rodar cortos con amigos.

Cuando me vine a vivir a Londres el cine era tan importante para mi que decidí ir a la escuela de cine. Entonces el conocimiento de la técnica transformó ese interés más idealista en un oficio y ese entusiasmo casi incomprensible empezó a cobrar sentido.

A lo largo de tu carrera has trabajado como directora de cortometrajes y como montadora. ¿Qué te gusta de ambos trabajos y en qué labor te sientes más cómoda?

Lo que más me gusta, sin ninguna duda, es la realización de mis propias películas. Me encanta ejercer control sobre todo el proceso, desde la escritura hasta la postproducción, y la materialización de lo que empiezan siendo ideas insignificantes que ganan peso con el tiempo y se convierten en una necesidad expresiva.

El montaje me interesa mucho y, además, me permite ganar dinero, algo que veo imposible con la dirección, o al menos con la dirección de mis propios proyectos que son los únicos que me interesa dirigir. Quizá lo que prefiero de todo es el montaje de mis películas.

A la hora de filmar, ¿cuáles son tus referentes o inspiraciones?

Me interesan autores cuyo trabajo proponga una nueva manera de mirar a la realidad e incluso transformarla. Me gustan autores con inclinaciones hacia el realismo que consideran el cine como elemento de resistencia. Formalmente la mayoría de ellos tienden hacia la creación de imágenes dando importancia al movimiento dentro del plano, a diferencia del movimiento en cámara.

También hay una búsqueda con respecto a las formas de interpretación de los actores que escapa al naturalismo. Jean Marie Straub y Danièle Huillet son un buen ejemplo, y también Pedro Costa o Bresson.

Por otro lado, aunque el trabajo de Godard ponga mucho énfasis en el montaje, algo que no yo no practico, es probablemente el que más me ha influenciado a muchos niveles.

Aunque naciste en Asturias actualmente vives en Londres. ¿Qué te empujó a vivir fuera de España?

Cuando terminé la carrera no tenía muy claro que hacer pero sabía que era el fin de una etapa y, después de cinco años en Bilbao, quería explorar un lugar nuevo. Irme a vivir a Londres fue más un impulso que un plan a largo plazo.

A pesar de vivir fuera formas parte del Archivo de Artistas Asturianos, un fichero surgido en 2011 que aglutina a creadores nacidos o residentes en la región. ¿Qué opinas de iniciativas como esta?

Estar en contacto y trabajar con cineastas asturianos es una satisfacción y da un sentido de encajar, de pertenecer a algo mayor y más importante que la creación individual y solitaria de uno, especialmente viviendo fuera. Y si la creación artística traza la historia, la memoria de un lugar y un tiempo, la importancia del archivo reside en esto. Ser una pieza más de ese puzzle que ayude a dejar una impresión y ver la realidad de Asturias de otro modo, para mi, tiene que ver con esa sensación de pertenecer y es algo muy valioso.

Presentas tu obra Ay pena en la última exposición de LABoral, “Ocho visiones de un paisaje que nunca se termina de hacer”. ¿Qué te inspiró a realizar este cortometraje?

Es difícil recordar cuál fue esa primera idea insignificante que me llevó a hacer Ay Pena. Fue la necesidad de rodar algo en casa, de filmar interiores, de explorar esa sensación de regresar a un lugar en el que uno ya no vive pero del que sigue siendo parte.

¿Qué crees que hay de autobiografía en la historia?

Es imposible evitar nutrirse de las experiencia personales cuando se escribe. Las ideas y afectos de Ay Pena surgieron de mi por lo que tienen todo que ver conmigo, pero creo que lo importante no es tanto de donde vienen si no a donde van. Esas ideas van cambiando con la contribución de todos los que intervienen en la película y acaban de transformarse en los ojos del espectador. La trama de Ay Pena es completamente inventada y se podía haber rodado en cualquier otro lugar.

Imagen de Ay Pena.

La protagonista de tu obra se enfrenta a un paisaje tanto físico como humano que conoce pero que ha sufrido cambios desde su infancia. ¿Crees que para el emigrante supone un conflicto reencontrarse con unos elementos de su pasado que muchas veces ya no son familiares?

Más que un conflicto evidencia una manera nueva, distinta de percibir las cosas. Estar fuera da una distancia que a veces es necesaria. La ventaja es que cuando se necesita ver algo de cerca, siempre se puede volver y acercarse.

Y por último, ¿qué otros proyectos tienes pensado para el futuro?

Estoy preparando un largo. Lo rodaremos en Cuenca y el protagonista va a ser un minero.

Espero que os haya gustado esta entrevista.
 Si queréis conocer más sobre Elisa os recomiendo pinchar AQUÍ y disfrutar.

Notas:

(1) Frase del poeta español Juan Ramón Jiménez.

(2) El Archivo de Artistas Asturianos nació en 2010 con la intención de ser una “herramienta fundamental a la hora de dibujar una cartografía de la cultura asturiana”. Para más información, os recomiendo leer el siguiente artículo escrito por Montaña Hurtado en 2013:  http://www.laboralcentrodearte.org/es/files/2013/bloglaboral/archivo-de-artistas-asturianos/view

(3) Más información sobre Elisa Cepedal en:   http://www.laboralcentrodearte.org/es/recursos/personas/elisa-cepedal

(4) Palabras escritas en el dossier de prensa de “Ocho visiones de un paisaje que nunca se termina de hacer”. Más información en: http://www.laboralcentrodearte.org/es/recursos/prensa/noticias/dossier-de-prensa-ocho-visiones-de-un-paisaje-que-nunca-se-termina-de-hacer

(5) John Banville, “Imágenes de Praga”, Herce Editores (Madrid), 2008, pág. 11.

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