sábado, 29 de marzo de 2014

FMM 2014: un #tweetvermu en el Museo Patio Herreriano de Valladolid

Desde hace un tiempo se están organizando numerosas conversaciones o debates colectivos a través de las redes sociales sobre arte contemporáneo. Seguro que muchos de vosotros ya conocéis iniciativas como #Cultura18, en las que aquellos interesados se reúnen a la hora convenida en twitter y participan en las conversaciones a través de un hashtage determinado de antemano.

Siguiendo esta moda, Marta Álvarez y Pedro Gallego de Lerma (el equipo de La Gran) han querido crear su propia línea de debates pero, en su caso, uniendo lo online y lo offline. Su proyecto se llama #tweetvermu y funciona de forma muy simple: durante cada sesión, Marta y Pedro juntan a una serie de personajes de la cultura en una reunión presencial para que charlen sobre temas específicos mientras se twittea aquello que se va comentando para hacer participe a la comunidad online y crear un debate paralelo en twitter.

Marta y Pedro fueron tan amables de invitarme a participar en una de esas sesiones, organizada el pasado 22 de marzo en el Museo Patio Herreriano de Valladolid dentro del festival Miradas de Mujeres. Junto a mi participaron otras profesionales del sector como:
  • Cristina Fontaneda (directora del Museo Patio Herreriano).
  • Angélica Tanarro (jefa de Cultura del periódico El Norte de Castilla).
  • Cristina R. Vecino (miembro de El Carrusel – Taller de fotografía).
  • Verónica Mellado (periodista, responsable de proyectos y especialista en marketing digital).


Durante el debate, se tocaron numerosos temas, pero personalmente destacaría algunos puntos que creo que son bastante relevantes:

¿Prototipo de mujer?

Muchos dan todavía por supuesto que todas las mujeres deben cuidar de sus casas, ser madres y tener un carácter dulce ante los problemas, pero este prototipo no corresponde con la realidad actual. En estos momentos el sector femenino está basado en la diferencia, por lo que no todas las mujeres tienen que ser (ni son) amas de casa o madres. Estas labores son sólo una opción de vida dentro de las muchas posibilidades existentes.

Aun así, no hace mucho existía una educación basada en estereotipos sexistas: hace tan sólo unas décadas las mujeres estudiaban cómo rellenar frigoríficos, cómo poner la mesa o cómo coser dobladillos mientras los hombres se enfrentaban a otras lecciones “más acordes con su sexo”. Y todavía hoy existen unas diferencias educacionales entre hombres y mujeres evidentes e insalvables: se continua haciendo un uso consciente y deliberado de tópicos, comprando muñecas a las niñas y coches todoterreno a los niños cuando estos son pequeños.

A pesar de que estas diferencias educativas deben ser erradicados, muchas artistas han decidido reapropiarse de actividades consideradas “femeninas” a lo largo de la historia, con la intención de reivindicar su género. De ahí que muchas utilicen técnicas de costuras, por ejemplo, como forma de reivindicar a las mujeres y su historia.

¿Feminismo?

Todavía se representan los roles femeninos de forma absurda en los medios de comunicación. De hecho, existe aún el tópico de que la mujer feminista tiene pelos en las axilas, viste camisas a cuadros, tiene el pelo corto, actúa como una auténtica marimacho y odia a los hombres. Por tópicos como estos, muchas mujeres niegan o rechazan el feminismo.

Sin embargo, todo aquel que rechaza el feminismo tendría que entender que este movimiento no busca pisar al hombre, sino la igualdad de oportunidades y derechos. El diccionario de la Real Academia de la Lengua ya advierte que el término feminismo es:
  1. Doctrina social favorable a la mujer, a quién concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.
  2. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.
Definiciones como estas nos hacen ver que feminismo NO es lo opuesto a machismo: mientras que el concepto de machismo tiene una connotación negativa en su definición oficial, el feminismo pretende defender los derechos de una minoría sin pisotear a ningún otro sexo o condición.

¿Es la cultura un espacio difícil para las mujeres?

Todos somos conscientes del gran número de mujeres que conquistan las facultades y estudian Bellas Artes o Historia del Arte. Al terminar sus estudios, muchas de ellas se dedican de alguna forma al sector cultural, pero existe un techo de cristal que parece impedirnos llegar a los puestos más altos. Esto es evidente, por ejemplo, en los museos o centros de arte: dentro de estas instituciones, hay muchas mujeres en los puestos de mediación, administración o conservación, pero éstas sólo ocuparon un 22% de los puestos de dirección en 2013. Angélica comento que la proporción es similar en el mundo de la prensa, un sector en el cual los puestos de dirección están copados por hombres.

Tristemente estos no son los únicos ejemplos. Se han publicado, además, más estadísticas y porcentajes en numerosos estudios o informes realizados por algunas instituciones o asociaciones. Aquí os muestro un gráfico que hace temblar:



¿Es necesario todavía la existencia de cuotas de igualdad?

En algún momento durante el debate se preguntó si defendíamos la existencia de cuotas de mujeres en empresas o instituciones, para que los porcentajes de trabajadores/as en cualquier centro sean parecidos. Personalmente considero que estas cuotas son también injustas, porque rozan la llamada “desigualdad positiva” (aunque nunca he entendido muy bien la unión de ambos conceptos en una misma frase).

Es verdad que las mujeres todavía sufren condiciones laborales inferiores a las de los hombres, por lo que medidas como las cuotas parecen todavía necesarias. Sin embargo, el verdadero éxito se conseguirá cuando medidas como estas no tengan que existir. Tenemos que conseguir que los procesos de selección se basen en la calidad de los candidatos, no en su sexo (sea cual sea).

¿Presencia en la red?

Otra de las preguntas que se planteó durante la reunión fue cuál era nuestra opinión sobre las nuevas tecnologías. Muchas pensamos que internet es un espacio de libertad, en el cual todos aquellos que tienen opinión pueden expresarla y defenderla (incluso las feministas). Sin embargo, todavía tenemos que enfrentarnos a ciertos aspectos problemáticos que hay que tener en cuenta. Unos cuantos ejemplos son los siguientes:

·      Todos somos “profesionales”: el hecho de que internet sea una herramienta democrática y abierta a todo el público ha hecho que muchos se crean periodistas, investigadores, músicos o artistas sin realmente serlo. No todo lo que hay en la red es bueno y, al surfear por internet, tenemos que buscar calidad.

·      Falta de sentido crítico: hay una explosión de contenidos en la red pero no todos los lectores son capaces de diferenciar lo bueno de lo malo. Realmente falta un sentido critico entre los usuarios. Como mencionó el equipo de La Gran en twitter, “leer no es LEER”.

·      Rápidez de lectura: cuando compartes un artículo en las redes sociales, el hecho de que mucha gente apriete el botón de “me gusta” en Facebook no significa que todos ellos lean tu texto de principio a fin. La rapidez con la que aparecen los contenidos en internet hace que los lectores no leen todo aquello que tienen en la pantalla. Hemos aprendido a “surfear” en los artículos, pero no los leemos en profundidad.

·      Online versus offline: muchas de las ideas que surgen en la red se quedan en la nube virtual. Aunque internet puede ser una herramienta potente, también es importante que muchas ideas salten las fronteras y vivan en el mundo físico, en el mundo offline.

Durante la reunión se menciono la falta de formación escolar en relación con el uso de internet. No se enseña a los estudiantes a profundizar, cuestionar o criticar pero es necesario hacerlo. Sin embargo, si el gobierno va a quitar asignaturas como música de las escuelas, ¿cómo van a ser capaces de meter la cuestión de las redes?.

En algún momento se menciono, incluso, que los gobernantes podían tener miedo de enseñar a los estudiantes a ser críticos y a hacer preguntas sobre aquello que leen. Cuanto más piense y critique la sociedad, más tiemblan los políticos.

¿La situación cultural en Valladolid?

Aprovechando que la reunión se celebró en Valladolid, los organizadores preguntaron qué opinión teníamos las participantes sobre la situación cultural de la ciudad. La mayoría coincidimos en nuestras ideas y declaramos que ha crecido el número de proyectos culturales en esta urbe: hace unas décadas los pucelanos sólo podían disfrutar de unos pocos museos oficiales,  pero en los últimos años ya han aparecido pequeñas iniciativas que están enriqueciendo la ciudad. Es verdad que queda mucho por hacer, pero ya se están dando los primeros pasos.

Por otro lado, sorprende que muchas de las instituciones culturales más importantes de la ciudad sean gestionadas por mujeres: el Museo Patio Herreriano o el Museo Nacional de Escultura tienen, por ejemplo, nombres femeninos en los puestos de dirección. Aun así hubo algunas voces que dieron la alarma y dijeron que esta situación era sólo una casualidad. Algunas creían que la sociedad todavía no era consciente de este avance.

Estos han sido sólo unos cuantos puntos de todos los que se discutieron durante el #tweetvermu organizado el pasado 22 de marzo. Doy las gracias a Marta y Pedro por invitarme a participar en esta iniciativa y, también, al resto de personas que participaron tanto en la reunión presencial como a través de twitter. ¡Hay que repetir eventos como estos!

lunes, 24 de marzo de 2014

FMM 2014: entrevista… a la artista Elisa Terroba

La Galería La Zúa de Madrid, dirigida por el conquense Perico Simón, inauguró el pasado 7 de marzo la exposición Teorema del mono infinito dentro del contexto del festival Miradas de Mujeres. En esta muestra se presenta una serie de trabajos de Elisa Terroba, artista preocupada fundamentalmente por la palabra, el lenguaje o la comunicación

Elisa ha sido tan amable de contestar a una pequeña entrevista, gracias a la cual nos habla de su obra, sus inquietudes y su participación en el festival… ¡Espero que os guste y os animéis a visitar su exposición!

Puño.
© La artista.

Para empezar, cuéntanos de dónde eres y cuando empezaste a interesarte por el arte.

Soy de Arriate, un pueblo pequeñito de la serranía de Ronda (Málaga). Siempre he tenido habilidad artística, pero desde pequeña intuía los problemas que acarrea la vida del artista. Por ello siempre rechacé dedicarme al arte y prefería hacer algo en las ramas científicas pero el azar, como dirían los dadaístas, me puso en el camino de las artes. No conseguí entrar en el bachillerato de ciencias y fue entonces cuando, sin preinscripción y fuera de plazo de matricula, el bachillerato de artes me aceptó. Entonces se despertó en mi una pasión imposible de frenar por las artes. Encontré mis lenguajes.

¿Por qué decidiste dedicarte al arte de forma profesional?

Un día hablaba con una amiga, ella me dijo algo así como que somos de lo que trabajamos. Eso me hizo pensar mucho, porque hasta entonces yo era muchas cosas pero no “artista”. En aquel momento deje todo, prepare un taller y me puse a trabajar en el arte de forma profesional.


Los pelos de la esperanza.
© La artista.

A la hora de trabajar, ¿cómo suele ser tu proceso creativo?

Pienso en mi proceso creativo como un proceso digestivo. Te suceden y te preocupan determinadas cosas, observas el mundo y generas ideas. Estas ideas yo las dejo reposar un poco y, si persisten en mi mente, las hago. Estas son las buenas obras. Además, dentro de este proceso hago muchas obras más inmediatas y viscerales, que me ayudan a pensar el mundo y completar mi propio discurso artístico.

En cuanto a mi metodología a la hora de desarrollar las obras, trabajo desmontando para montar de otra forma, deconstruyo, pervierto la estructura. Pienso que los verdaderos cambios son estructurales.


Erizos.
© La artista.

Y ¿cuáles son tus influencias más directas? ¿Qué artistas y elementos te inspiran?

En principio yo diría que mis influencias más directas son todos los imaginarios que me alimentaron en la infancia, aunque esto no es fácil de ver en las obras. En mi casa, por ejemplo, nunca hubo ni una enciclopedia ni muchos libros y yo siempre pensaba que en las casas que había una enciclopedia y grandes colecciones de libros eran más cultos porque podían consultar cosas acerca de la configuración de nuestra cultura y el mundo. Ahora trabajo entorno al libro como contenedor de información y cultura.

Es muy complicado elegir de entre tantos artistas... A voz de pronto me vienen a la cabeza nombres como On Kawara, Young-Hae Chang Heavy Industries, Ryoji Ikeda, Dora García o Valcarcel Medina.

Sobre todo me inspiran elementos del diseño industrial, ya que tienen la capacidad de construir un mundo mejor. La mitad de mi trabajo artístico me la paso construyendo herramientas propias y buscando la mejor resolución técnica para la idea que quiero llevar a cabo.


Troquelado.
© La artista.

Para aquellos que todavía no conozcan tu trabajo, ¿cómo definirías tu estilo?

¿Mi estilo? Creo que yo no tengo suficientemente perspectiva para hablar con claridad sobre mi estilo. Normalmente me muevo en dos líneas de trabajo: la digital y la objetual. Mis piezas beben de la poesía visual. En cuanto a mis obras digitales, el estilo se mueve entorno a la estética del dato. Pero en las obras que trabajo el libro es complejo calificar el estilo, porque aún no tenemos imaginarios culturales a los que pueda acudir para definirlas…. Quizás se pueden identificar como libros de artista. No estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación, pero al estar realizadas con el elemento libro enseguida se piensa en libros objetos.

La poesía, la palabra o el lenguaje son elementos que tienen gran importancia en tu obra. Háblanos un poco más sobre tu interés por estos aspectos. 

Hoy en día asistimos a la instalación de la era digital en la que aparecen las nuevas prótesis del ser humano, las máquinas en las que depositamos la información del mundo que nos rodea. El pensamiento humano se ve alterado debido a la obligación de pensar a través de los códigos de estas prótesis.

Nuestro lenguaje está cambiando y, por ende, nuestro pensamiento o nuestra forma de pensar. Uso la palabra porque es el elemento del lenguaje que me da acceso directo para tocar el pensamiento del espectador de mi obra. Y la poética es el medio más flexible y experimental para romper la estructura fija de los códigos lingüísticos. 


Estatua de sal.
© La artista.

Aprovechando que eres una artista joven, ¿cómo ves el panorama artístico en nuestro país?

Lo veo negro, muy negro, como el cuadro Cuadrado negro sobre fondo blanco de Malévich.  Es muy difícil generar arte y con ello pensamiento y cultura en un Estado donde esto es lo último que importa. Es más: creo que lo que interesa es reducirlo y controlarlo. Aunque como el cuadro de Malévich, este momento puede suponer rupturas y cambios grandes. Considero que estos están en nuestras manos.

¿Consideras que se puede vivir del arte en estos momentos que corren?

Me gusta pensar que se puede, pero yo no lo consigo aunque a rachas malvivo del arte. Tampoco conozco a nadie que viva plenamente del arte. Creo que nos ha tocado una mala época para los artistas emergentes que intentamos que nos consideren y tomen enserio.

De cualquier modo, creo en la capacidad de las personas que estamos en el mundo del arte para cambiar realidades. Tal vez tengamos que pensar en otros modos de gestión.


Hacha.
© La artista.

Este año participas en Miradas de Mujeres. Aprovechando la ocasión, nos gustaría saber cuál es tu opinión sobre la situación de la mujer en el sector de las artes visuales.

La situación de la mujer en el sector de las artes visuales es compleja, muy compleja. Repasemos el trabajo de Guerrilla Girls, que son pioneras en visibilizar la situación de la mujer en las artes. Creo que las estadísticas que hay al respecto dan una respuesta más visual y exacta que la que pueda dar yo.

¿Personalmente has sufrido algún problema o dificultad durante tu carrera por cuestiones de género?

En general, siempre he pensado que el género masculino tiene más credibilidad que el femenino. Todo tiene que ver con que en las vías de legitimación del arte predominan los hombres, y por lo tanto, se identifican más fácilmente con un arte de imaginarios viriles o neutros. Por ello, los problemas son más visibles cuando hablamos de arte feminista. 

Yo siempre he tenido la suerte de estar rodeada de grandes hombre, que me apoyan y me hacen crecer. Sin embargo, recientemente el profesor, critico, y comisario Alberto Ruiz de Samaniego intentó desarticular a toda costa mi obra Mujeres, la cual yo defino como una sinécdoque, poética-política. Para él era ridículo que yo sostenga que la palabra mujer en múltiples idiomas adquiera cualidades políticas. Evidentemente son visiones desde prismas opuestos.


Mujeres (work in progress).
Arte digital.
© La artista.

Dentro del festival, presentas la exposición Teorema del mono infinito. ¿Puedes hablarnos de las obras que expones en esta muestra?

Son una serie de obras trabajadas a partir del libro en todas sus formas, además de tres piezas digitales que coquetean con la visualización de datos.

En todas las obras objetuales persigo la ruptura estructural del libro, generando formas mutantes que nos recuerdan la realidad híbrida que vive en la actualidad el libro. Estas nuevas estructuras hacen desaparecer la narración literal del texto original para expandirse y definir las infinitas fronteras de sus contenidos. El libro nos habla de sí mismo en el mundo, el concepto ahonda en el objeto, pensar el espacio-tiempo del libro.

En las obras digitales experimento con el lenguaje y su lectura. Un ejemplo es la pieza Wikipedia, con la que incido en el viejo diccionario enciclopédico Lexis 22 hasta dejar grabada la palabra wikipedia. Con esta pieza hablo de cómo antes la información acerca del mundo estaba en libros, y ahora todos buscamos en internet. El concepto ahonda en el objeto, haciendo de ello una pieza que se cierra. El concepto es obra, la obra es el concepto.

Mueble en la galería La Zúa.
© La artista.

¿Qué proyecto futuro tienes ahora en mente?

Para el futuro próximo, tengo pensado terminar la edición de un libro de artista a modo de jabón, para La Gran. Y para un futuro más lejano formalizar consolidar mis investigaciones entorno al libro en la era digital.


Si queréis saber más sobre Elisa, podéis visitar su página web pinchando AQUI.

sábado, 22 de marzo de 2014

FMM 2014: entrevista… a la artista Fátima Conesa Oliva

Realmente hay muchas mujeres sorprendetes que participan de una u otra forma en la última edición del festival Miradas de Mujeres. Hoy os quiero presentar a Fátima Conesa Oliva, otra de las artistas participantes que vive actualmente en Algeciras y está especializada en grabado. Su trabajo es enigmático pero, al mismo tiempo, sugestivo, atractivo y tentador.  Os aconsejo leer la siguiente entrevista donde la misma Fátima habla sobre sus origenes, su trabajo y su proceso creativo. ¡Disfrutad!

Piezas de la serie Mapas, 2011.
Acuarela, tinta china y grafíto.
© La artista.

Para empezar, cuéntanos de dónde eres y cuando empezaste a interesarte por el arte.

Soy de un pueblo del sur, a medio camino entre África y Europa, en el punto medio entre el Mediterráneo y el Atlántico, la barrera que divide el norte del sur. Nací en una frontera (pacífica, eso sí), un hecho que condiciona bastante toda tu vida porque si das un paso a la derecha tienes una influencia y si lo das a la izquierda otra bien distinta. Aquí todo cambia constantemente. Es la patria perfecta para Heráclito: la luz, las gentes, los paisajes... Es como si corriéramos más que las gentes y los países que nos rodean, aunque creo que muchas veces lo hacemos en la dirección equivocada. Creo que el estrecho de Gibraltar es un buen lugar para plantearte: podría ser abogada, ingeniera o algo parecido pero, tal vez, podría intentar dedicarme al arte, algo tan cambiante como mi territorio. Así que nací, me tomé unos biberones y rápidamente cogí una caja de lápices, otra de ceras, papeles, muebles, todo aquello en lo que se podría pintar. Mis padres, como los de la canción, se preocuparon pero, a la vez, comprendieron que tenían una chiquita rara y me matricularon en una academia para que mi visión del mundo se adecuara a la visión de las academias, cosa que no estoy segura de que hayan logrado del todo. Aprendí lo que hay que aprender del color, entré en Bellas Artes y hasta ahora no he soltado los diabólicos artilugios capaces de transformar la luz en color.

Trabajas mucho con el dibujo y con técnicas de grabado. ¿Por qué tu interés por estos medios?

Todos los medios me interesan, pero el grabado es como una pequeña chinita en el zapato que te molesta y te fuerza a caminar de una manera diferente con la idea de no repetir siempre la misma forma de ver el mundo a través de la pintura. Me sirve, además, para forzar inicios diferentes al lienzo en blanco que siempre provoca inesperados y agradables resultados. La incomodidad me parece fundamental a la hora de enfrentarte a una obra. Es como si trabajaras sobre una estrecha plataforma de la que te puedes caer en cualquier momento y de ahí creo que suelen salir los resultados más sorprendentes.

Place I want to go, 2014.
10 piezas de madera y metacrilato.
© La artista.

¿Cómo suele ser tu proceso creativo?

Un cuadro es único y, por tanto, difícil de repetir o imitar. Un grabado parte de una estructura consolidada, pero el proceso de introducción de acuarela o dibuja lo convierten en único una y otra vez. Es como unas variaciones musicales sobre un tema: parece que escuchas siempre algo que te suena desde el primer momento, pero todo es diferente conforme se avanza. Al final, cuando el primer tema se repite, lo entiendes todo. Me sirve también para que mi trabajo no consista en una serie de pautas conocidas de antemano y haya bastante espacio para el descontrol y la sorpresa. Yo decido cuando hay que poner todo bajo control y cuando los niños pueden salir al recreo y gritar y correr lo que les apetezca.

Y ¿cuáles son tus influencias más directas? ¿Qué artistas y elementos te inspiran?

La naturaleza es infinita, irrepetible y fuente constante de inspiración. Todo en ella nos parece perfecto, irremplazable, definitivo y cada uno elige la manzana que le apetece: algunas están podridas, otras sencillamente prohibidas, otras son dignas de cualquier lienzo de Cézanne. La posibilidad de elegir en un supermercado infinito es la máxima fuente de satisfacción para un artista. Sobre los demás, no sé, es algo parecido a lo de la naturaleza: cada uno tiene su micromundo, su forma de interpretar el mundo, sus estilos de mentir y de soñar. Me quedo con lo que mi forma de interpretarlo y mis apetencias me piden en cada momento. También mis influencias son extremadamente cambiantes.

Cronografía II, 2013.
Aditivas y punta seca sobre metacrilato, 
iluminada con acuarela y grafito.
© La artista.

En muchas de tus obras prima la gestualidad y la abstracción. ¿Cómo definirías tu misma tu trabajo? 

Pues eso, la naturaleza, la observación, la compleja experiencia que Winston Churchill veía en el proceso de ver y mirar, elegir colores y plasmar la realidad en una superficie. Nuestros tiempos han decidido que la realidad sólo sirva como lejana inspiración y en eso estoy: gestos que lejanamente recuerdan a algo, imágenes imposibles que surgen de imágenes reales… En fin.                                                     

Por otro lado, este año participas en el festival Miradas de Mujeres. Aprovechando la ocasión, nos gustaría saber cuál es tu opinión sobre la situación de la mujer en el sector de las artes visuales.

Creo que sigue vigente la máxima de Virginia Woolf sobre la necesidad de disponer de habitación propia para dedicarte al mundo de la creación. A partir de ahí, existen varios factores, entre los que destacaría el talento y la suerte. Combinados sabiamente en un hermoso cóctel con paraguitas de colores y vaharadas de humo flotando sobre el vaso, es posible ser feliz dedicándose a esta locura, se llame uno hombre o mujer.

Dentro del festival, presentas una exposición en el espacio Yolanda Ochando (Málaga) donde muestras tu proyecto “Laberinto”. ¿En qué consiste esta serie de obras?

En reivindicar tanto la peligrosidad como la emoción de un espacio insondable como es el laberinto: una puede enfrentarse a él como lugar del que salir inmediatamente o como espacio novedoso que, en cada esquina, abre nuevas puertas a mundos desconocidos. Volviendo a la primera pregunta, creo que el espacio donde vivo es uno de los mayores laberintos de ese espacio artístico que llamamos Europa.

Laberinto, 2013.
Técnica litográfica sobre plancha micrograneada.
© La artista.

¿Qué proyecto futuro tienes ahora en mente?

Cádiz y Madrid, Madrid y Cádiz: Brita Prinz en Madrid y Rivadavia en Cádiz, dos espléndidas oportunidades para dejar un rato de bucear y tomar aire fuera de las cuatro paredes, algo laberínticas, del estudio.

Podéis visitar la página web de Fátima pinchando AQUI

jueves, 20 de marzo de 2014

FMM 2014: entrevista… a Natalia García Fernández, directora del festival Miradas de Mujeres en Asturias.

Hoy quiero presentaros a otra de las mujeres que ha hecho posible la celebración del festival Miradas de Mujeres. Su nombre es Natalia García Fernández y durante esta edición ha trabajado como directora del festival en la región de Asturias. 

Natalia realizó la licenciatura de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo y más tarde un postgrado en Museología en la Universidad de Essex (Reino Unido). Su actividad laboral como art dealer y comisaria independiente la hicieron crear la marca "NG Arte gestión cultural", centrada en la difusión y acercamiento al arte contemporáneo de coleccionistas y público general. Es coautora del libro “Cocinando con Arte, 30 recetas para divertirse cocinando y enseñar arte a los niños”, ganador del premio Gourmand 2012, y responsable de “Bcollector: I mesa redonda de Coleccionismo: Coleccionistas y colecciones como dinamizadores del arte". Y hoy ha querido contestar a una pequeña entrevista para hablarnos de su trabajo en el festival. Espero que os guste….


¿Qué opinas de la situación actual de la mujer en las artes visuales?

A pesar de los logros conseguidos, todavía queda mucho por hacer para mejorar la situación de la mujer en las artes visuales. Las mujeres somos mayoría en las facultades de Bellas Artes, pero luego la realidad es muy cruda si quieres desarrollar la carrera de artista. Se pueden encontrar apoyos en el inicio como premios, concursos o cesión de espacios pero luego, cuando el mercado del arte busca a quien promocionar, son ellos los elegidos. Es una injusticia que pasa desapercibida y son las cifras las que ponen de manifiesto esta desigualdad.

Esta situación se traslada tanto a gestoras o comisarías como a criticas e historiadores del arte. Es una situación que habría que darle la vuelta y las primeras responsables somos nosotras. Tenemos que poner en valor nuestro trabajo y olvidarse de “trabajar por amor al arte”, nunca mejor dicho…

¿En qué sector del arte crees que se percibe más la desigualdad?

Hoy hay menos mujeres que consiguen desarrollar su carrera porque nuestras vidas personales se ven más influenciadas por otros aspectos. Creo que la desigualdad es general y se da en todos los sectores relativos a las artes plásticas. Estos días, hablando con las mujeres artistas protagonistas del festival en Asturias, muchas me comentan que la situación ha cambiado algo a mejor, pero recuerdan que no hace mucho tiempo había situaciones de injusticia: en los concursos de pintura, por ejemplo, eran relegadas por el jurado de los mismos precisamente por el hecho de ser mujer.

¿Te has encontrado alguna vez con alguna situación de discriminación por ser mujer a la hora de trabajar?

Como gestora cultural vivo en una situación permanente de discriminación. Es ya tan habitual que lo doy por hecho. Me gusta el festival porque se cuestionan muchas situaciones que tendrían que cambiar en este país y me alegra pensar que estoy, en cierta manera, contribuyendo a que esto suceda.

¿Cómo definirías el festival Miradas de Mujeres?

Un evento que copa el panorama artístico a nivel nacional y donde la mujer (como artista, comisaria de exposiciones, investigadora o crítica) cobra protagonismo.

Es increíble lo que esta pasando y las dimensiones que está cogiendo el festival Miradas de Mujeres en esta edición. He notado algo que quiero reseñar: la red que se está creando gracias a la movilidad de artistas entre comunidades autónomas. Hay artistas asturianas como Chechu Alava y Rebeca Menéndez en Cantabria o Miren Manterola en Cacabelos… Creo que estas sinergias que se crean son muy buenas para el festival y el panorama artístico femenino en general.

 ¿Crees que todavía es necesario organizar un evento así para visualizar el papel de la mujer?

Creo que si es necesario. Las cifras que hemos conocido a través de la asociación MAV, Mujeres en las Artes Visuales, es verdaderamente lamentable (como, por ejemplo, el hecho de que sólo el 4% de los artistas que expusieron en la pasada edición de ARCO fueron mujeres). Queda mucho por hacer en este sentido. Pero también me gustaría manifestar mi deseo de que en pleno siglo XXI desaparezcan los sectarimos y que la presencia de mujeres artistas sea algo normal. No debe ser una pelea y una reivindicación continua. Entiendo el arte en global y sin distinción de género.

¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando en esta edición del festival?
Estoy muy contenta por trabajar en un proyecto de estas características y llevarlo a término. Me ha gustado mucho la forma de trabajar unidas desde MAV y tener un objetivo común. No me he sentido sola en ningún momento.
¿Qué sorpresas nos podemos encontrar en tu región?

En esta edición Asturias se ha sumado al festival y está siendo realmente asombroso. He tenido una estupenda acogida y están participando 26 sedes muy implicadas con el objetivo último del festival.

Cuando daba a conocer el festival a las posibles sedes, se modificaron programaciones para poder incluir una actividad y participar en el festival. Ha sido también fundamental el apoyo del Gobierno del Principado de Asturias para que en estos momentos el festival sea todo un éxito.

Podremos disfrutar de una visita guiada de los fondos del Museo de Bellas Artes de Asturias en la cual se mostrarán las obras de mujeres artistas como Natalia Pastor, María Vallina o Soledad Córdoba. El centro Niemeyer contribuye con una charla –taller y varias galerías de arte han organizado exposiciones individuales y colectivas de artistas (la mayoría asturianas). Se pueden ver, además, instalaciones de la artista Elena Rato en la capilla del Museo Barjola de Gijón o asistir a varias mesas de debate y conferencias. El festival es toda una fiesta del arte en femenino.

Podéis leer el programa completo del festival en Asturias pinchando AQUI.