lunes, 14 de abril de 2014

Reflexiones en torno a la exposición `La magia de las imágenes´, de LABoral

Artículo publicado en LABlog, blog de bloggers de LABoral.

Los primeros años de la década de los 60 fueron momentos de experimentación, pero no fue hasta 1965 cuando la firma japonesa Sony lanzó al mercado norteamericano un aparato que revolucionó la época: una cámara de video portátil semi-profesional denominada Portapak. Por primera vez los artistas tenían la oportunidad de grabar con sus propias manos aquello que querían y ver los resultados en los aparatos televisivos de sus hogares.



Según cuenta la leyenda, Nam June Paik se hizo con una de esas cámaras y realizó su primera grabación el 4 de octubre de 1965: captó imágenes de la visita del Papa Pablo IV a Nueva York desde el interior de un taxi en movimiento. Estas imágenes fueron presentadas horas después en la cafetería Au Go Go, un evento previamente anunciado mediante la difusión de unos folletos en los que el artista pronosticaba el futuro artístico del video: “del mismo modo que la técnica del collage ha desbancado a la pintura al óleo, el tubo de rayos catatónicos sustituirá al lienzo” (1). Desde entonces y a lo largo de la historia numerosos creadores se han basado en pioneros como el artista coreano y han utilizado la tecnología video como soporte y su lenguaje como medio para expresar aquello que desean.

Gracias a su importancia en la historia de las ultimas décadas, el videoarte ha conseguido entrar en las salas de numerosas instituciones culturales y museísticas, pero todavía no tiene un puesto privilegiado dentro del mercado del arte. Como bien comenta Carlos Fajardo, “pese a su particular síntesis de tiempo y espacio; luz, movimiento, plástica y música, así como su potencial reflexivo sobre la cultura mediática o los universos emocionales de los creadores, el video no ha logrado convencer del todo a los pragmáticos consumidores del arte”. Y continua: “al momento de invertir, los coleccionistas siguen prefiriendo, en su mayoría, las pinturas de artistas reconocidos, y pocos son los que se atreven a comprar esos costosos DVD (…) que soportan las ideas de los videocreadores” (2).

Elena Vozmediano confirmó estas ideas en su articulo No hay mercado secundario para el videoarte publicado hace un par de meses. En su texto, la periodista cultural afirma que continuamente nos llegan informaciones que indican que los coleccionistas no se arriesgan a la hora de comprar y pone como ejemplo la subasta especializada en videoarte que se celebró el pasado 29 de enero en el Hotel Drouot de París: “fue un fracaso. El marchante y anticuario Vicent Wapler, el organizador, puso a la venta 159 lotes de los que se adjudicó solo un 30%. No fue una de esas subastas en las que los millones cambian de manos a ritmo vertiginoso: la estimación global de las obras estaba entre 525.000 y 600.000 euros y la suma de los precios alcanzados por las 48 vendidas fue de 46.680 euros. La sala estaba llena… pero pocos pujaban. La obra más cara fue Antena Buda, de Nam June Paik, que no es propiamente un vídeo sino un óleo sobre lienzo coronado por unas antenas de televisión”. Y para rematar, Elena concluye su artículo mencionando unos datos que Artprice difundió hace ya unos años, en 2011: “en la primera mitad de ese año, el total de las ventas de arte contemporáneo en subastas sumaba 497 millones de euros, de los que 32 millones correspondían a fotografía y 4 millones a new media. No llega al 1%” (3).

Todos estos comentarios no parecen ser muy tranquilizadores (ni esperanzadores) para el desarrollo de un mercado potente relacionado con las nuevas tecnologías. Pero ¿por qué los coleccionistas tienen todavía esa reticencia ante el video? Creo que pueden existir varias razones, pero fundamentalmente destacaría dos evidentes:

  •      Falta de educación cultural: la escasa presencia de arte contemporáneo en los centros educativos y la escasa difusión de las nuevas tendencias en nuestro país son factores que no han ayudado a animar a los compradores a tomar riesgos con sus compras. Muchos conocen quién es Goya o Velázquez, pero desconocen nombres tales como Bill Viola o Tony Ousler.
  •       Formato: un video trae consigo ciertas complejidades relacionadas con su formato con las que los coleccionistas más tradicionales no están acostumbrados. Por un lado, nos encontramos con el concepto de copia: una pintura es exclusiva debido a su creación manual y casi artesanal, pero un video puede reproducirse y copiarse en varios soportes distintos. Y esto no suele gustar a los compradores: muchos de ellos creen que si gastan tanto dinero en una obra de arte esta debe ser, al menos, única. A esto se une la complejidad de  la exposición: mientras una obra pictórica puede exponerse con facilidad en cualquier pared de un salón como elemento decorativo para que todos los invitados puedan disfrutar de su calidad, un video necesita un monitor o una pantalla, condicionando su visionado a la existencia de unos factores propicios.

A pesar de estos puntos, algunos coleccionistas son raros especímenes dentro del mundo del arte y deciden tirarse al vacío comprando obras todavía consideradas nada tradicionales. En España tenemos el caso de Emilio Pi y Helena Fernandino, un matrimonio de empresarios pamplonicos afincados en Madrid desde hace años y ganadores del premio ARCO 2010 al coleccionismo de videoarte. Y en el país vecino, Francia, podemos destacar a una pareja, Jean-Conrad e Isabelle Lemaître, cuya colección de videoarte se encuentra entre los Top 10 de la Larry´s List, una de las bases de datos de coleccionistas más reputadas en el ámbito del video y el new media.


Jean-Conrad e Isabelle Lemaître.

Este matrimonio francés empezó a coleccionar arte en los años 70, aunque inicialmente concentró sus esfuerzos en técnicas más tradicionales (grabados, pintura, escultura o fotografía). No fue hasta 1996 cuando ambos comenzaron a interesarse por el mundo del video, adquiriendo desde entonces trabajos realizados por destacados artistas (como Tacita Dean o Mark Wallinger) y obras de creadores más emergentes (como Keren Cytter o Landau Sigalit). El conjunto de títulos que han aglutinado es tan asombroso que ha llevado al matrimonio Lemaître a prestar sus obras a diferentes exposiciones en países como Francia, Perú o Alemania.

Parte de su colección también vino a España en 2012 y se expuso en la Fundación Francisco Godia de Barcelona dentro de la muestra The Eyes of the Soul. Y este año algunas de sus obras han vuelto a viajar a nuestro país para exponerse en el centro de arte asturiano LABoral. En esta ocasión, la institución gijonesa ha organizado una exposición llamada La magia de las imágenes en la que se muestran doce obras realizadas por artistas tan dispares como Louidgi Beltrame, Patricia Esquivias, Omer Fast, Beatrice Gibson, Mika Rottenberg o Chen Chen Yu. Esta muestra se inauguró el pasado viernes 11 de abril dentro de la línea de programación Universo video (4) y pretendereflexionar sobre el papel de la imagen en la construcción de nuestra relación con la realidad, a través de una reflexión sobre el propio medio; es decir, su lógica y la tecnología que articula en su dimensión social” (5).


© Jean-Michel Pancin.

Benjamin Weil, antiguo director de actividades de LABoral y actual responsable artístico del Centro Botín, ha sido el comisario de este proyecto. Hace tan solo unos días aceptó participar en la primera entrevista organizada por el centro asturiano via twitter, que se pudo seguir en directo gracias al hastage #LABentrevista. A pesar de que esta red social no permitió al encuestado explayarse mucho en sus respuestas (debido a la limitación de caracteres), esta iniciativa ayudó a que los internautas preguntarán directamente sus dudas a Weil y aquí os plasmo el resultado:

Pregunta 1: ¿por qué crees que hay tan pocos coleccionistas como Lemaître que apuesten por el videoarte? (@art_gossips)

BW: es muy difícil coleccionar videoarte porque necesitas tecnología y condiciones para presentarlo compatibles en espacios interiores.

Pregunta 2: ¿cómo surgió la idea de mostrar parte de esta colección en LABoral? (@art_gossips)

BW: es una de las mejores colecciones privadas de videoarte en el mundo y ofrece una perspectiva muy amplia sobre el videoarte hoy.

Pregunta 3: ¿cómo definirías la línea o idea de la exposición? (@art_gossips)

BW: se ubica en el marco de Universo video, línea de actuación de LABoral desde 2011. Panorama de la creación con este medio.

Pregunta 4: ¿cómo ha sido el proceso y criterios de selección de las obras y artistas de la exposición? (@zapatosrosas)

BW: trabajando estrechamente con los Lemaître para imaginar una narrativa que refleje su manera de coleccionar.

Pregunta 5: ¿cuál(es) de los 12 artistas de la exposición te atrae más y por qué? (@art_gossips)

BW: es complicado hacer una elección. Me gusta la selección que hemos hecho y cada obra por su particularidad.

Pregunta 6: ¿cuál es el artista más joven de la exposición, sabiendo que la colección tiene muchas piezas de la última década? (@semiramis_glez)

BW: Moussa Sarr, artista francés nacido en Córcega y muy prometedor. Es una de las adquisiciones más recientes de los Lemaître.

Pregunta 7: ¿qué video de la muestra reflexiona sobre la tecnología como forma de aprender de nuevo a mirar la realidad? (@MartaLorenzoJ)

BW: ninguna en especial. Me parece interesante la idea del uso creativo de las tecnologías contemporáneas.

Pregunta 8: ¿podrías describir esta exposición con un solo adjetivo? (@semiramis_glez)

BW: ¡emocionante!

Pregunta 9: ¿con qué dificultades más frecuentes se encuentra un comisario al trabajar con videoarte? (@art_gossips)

BW: los formatos que requieren los artistas y la obsolescencia de estos mismos, que han cambiado mucho desde los años 70.

Pregunta 10: ¿qué exposiciones históricas de videoarte que hayas visto destacarías? (@art_gossips)

BW: destacaría Passages de l´image en el Centre Pompidou (1991 más o menos). Pero también otra exposición de Chrissie Iles, un gran profesional, en el Whitney de Nueva York (2001 más o menos).

Pregunta 11: ¿cuáles son las instituciones más destacadas por su apoyo al videoarte en el contexto internacional? (@zapatosrosas)

BW: las colecciones más importantes de videoarte y cine experimental son el Centre Pompidou de París (@centrepompidou), el Museum of Modern Art de Nueva York (@MuseumModernArt) o el San Francisco Museum of Modern Art (@SFMOMA). También el Electronic Arts Intermix de Nueva York (@eai_org).

Pregunta 12: ¿algún videoartista español al que crees que hay que seguir la pista? (@art_gossips)

BW: Sara Ramo hace videos maravillosos y trabaja también con otros medios como muchos artistas contemporáneos. Pero hay muchos más.

Pregunta 13: ¿qué textos sobre videoarte nos aconsejarías leer? (@art_gossips)

BW: os aconsejaría autores como Chrissie Iles, Bárbara London, Christine van Asshe, Raymiond Belour o Anne-Marie Duguet, pero hay más. También los textos de Lori Zippay, director del EAI de Nueva York, que comisarió la primera exposición de Universo video.

Para terminar, sólo espero que os animéis a visitar la exposición… Es digna de ver.


NOTAS:

(1). Christiane Fricke: “En el cruce del arte y la industria de los medios”, artículo publicado en Arte del siglo XX: volumen II; editorial Taschen, página 592.

(2). Carlos Fajardo: Motivaciones de compra en colecciones de videoarte. Artículo disponible en: http://inpsicon.com/elconsumidor/articulos/videoarte/videoarte.pdf

(3). Elena Vozmediano: No hay mercado secundario para el videoarte, Blog Y tú que lo veas, “El Cultural”, 11 de febrero de 2014. Artículo disponible en: http://www.elcultural.es/blogs/y-tu-que-lo-veas/2014/02/no-hay-mercado-secundario-para-el-videoarte/

(4). Universo video es una línea de programación que comenzó en 2001 y esta orientada a la investigación sobre el videoarte desde sus orígenes hasta la actualidad.

(5). Benjamín Weil: Universo video. La magia de las imágenes, LABoral. Artículo disponible en: http://www.laboralcentrodearte.org/es/exposiciones/universo-video.-la-magia-de-las-imagenes

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