lunes, 24 de marzo de 2014

FMM 2014: entrevista… a la artista Elisa Terroba

La Galería La Zúa de Madrid, dirigida por el conquense Perico Simón, inauguró el pasado 7 de marzo la exposición Teorema del mono infinito dentro del contexto del festival Miradas de Mujeres. En esta muestra se presenta una serie de trabajos de Elisa Terroba, artista preocupada fundamentalmente por la palabra, el lenguaje o la comunicación

Elisa ha sido tan amable de contestar a una pequeña entrevista, gracias a la cual nos habla de su obra, sus inquietudes y su participación en el festival… ¡Espero que os guste y os animéis a visitar su exposición!

Puño.
© La artista.

Para empezar, cuéntanos de dónde eres y cuando empezaste a interesarte por el arte.

Soy de Arriate, un pueblo pequeñito de la serranía de Ronda (Málaga). Siempre he tenido habilidad artística, pero desde pequeña intuía los problemas que acarrea la vida del artista. Por ello siempre rechacé dedicarme al arte y prefería hacer algo en las ramas científicas pero el azar, como dirían los dadaístas, me puso en el camino de las artes. No conseguí entrar en el bachillerato de ciencias y fue entonces cuando, sin preinscripción y fuera de plazo de matricula, el bachillerato de artes me aceptó. Entonces se despertó en mi una pasión imposible de frenar por las artes. Encontré mis lenguajes.

¿Por qué decidiste dedicarte al arte de forma profesional?

Un día hablaba con una amiga, ella me dijo algo así como que somos de lo que trabajamos. Eso me hizo pensar mucho, porque hasta entonces yo era muchas cosas pero no “artista”. En aquel momento deje todo, prepare un taller y me puse a trabajar en el arte de forma profesional.


Los pelos de la esperanza.
© La artista.

A la hora de trabajar, ¿cómo suele ser tu proceso creativo?

Pienso en mi proceso creativo como un proceso digestivo. Te suceden y te preocupan determinadas cosas, observas el mundo y generas ideas. Estas ideas yo las dejo reposar un poco y, si persisten en mi mente, las hago. Estas son las buenas obras. Además, dentro de este proceso hago muchas obras más inmediatas y viscerales, que me ayudan a pensar el mundo y completar mi propio discurso artístico.

En cuanto a mi metodología a la hora de desarrollar las obras, trabajo desmontando para montar de otra forma, deconstruyo, pervierto la estructura. Pienso que los verdaderos cambios son estructurales.


Erizos.
© La artista.

Y ¿cuáles son tus influencias más directas? ¿Qué artistas y elementos te inspiran?

En principio yo diría que mis influencias más directas son todos los imaginarios que me alimentaron en la infancia, aunque esto no es fácil de ver en las obras. En mi casa, por ejemplo, nunca hubo ni una enciclopedia ni muchos libros y yo siempre pensaba que en las casas que había una enciclopedia y grandes colecciones de libros eran más cultos porque podían consultar cosas acerca de la configuración de nuestra cultura y el mundo. Ahora trabajo entorno al libro como contenedor de información y cultura.

Es muy complicado elegir de entre tantos artistas... A voz de pronto me vienen a la cabeza nombres como On Kawara, Young-Hae Chang Heavy Industries, Ryoji Ikeda, Dora García o Valcarcel Medina.

Sobre todo me inspiran elementos del diseño industrial, ya que tienen la capacidad de construir un mundo mejor. La mitad de mi trabajo artístico me la paso construyendo herramientas propias y buscando la mejor resolución técnica para la idea que quiero llevar a cabo.


Troquelado.
© La artista.

Para aquellos que todavía no conozcan tu trabajo, ¿cómo definirías tu estilo?

¿Mi estilo? Creo que yo no tengo suficientemente perspectiva para hablar con claridad sobre mi estilo. Normalmente me muevo en dos líneas de trabajo: la digital y la objetual. Mis piezas beben de la poesía visual. En cuanto a mis obras digitales, el estilo se mueve entorno a la estética del dato. Pero en las obras que trabajo el libro es complejo calificar el estilo, porque aún no tenemos imaginarios culturales a los que pueda acudir para definirlas…. Quizás se pueden identificar como libros de artista. No estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación, pero al estar realizadas con el elemento libro enseguida se piensa en libros objetos.

La poesía, la palabra o el lenguaje son elementos que tienen gran importancia en tu obra. Háblanos un poco más sobre tu interés por estos aspectos. 

Hoy en día asistimos a la instalación de la era digital en la que aparecen las nuevas prótesis del ser humano, las máquinas en las que depositamos la información del mundo que nos rodea. El pensamiento humano se ve alterado debido a la obligación de pensar a través de los códigos de estas prótesis.

Nuestro lenguaje está cambiando y, por ende, nuestro pensamiento o nuestra forma de pensar. Uso la palabra porque es el elemento del lenguaje que me da acceso directo para tocar el pensamiento del espectador de mi obra. Y la poética es el medio más flexible y experimental para romper la estructura fija de los códigos lingüísticos. 


Estatua de sal.
© La artista.

Aprovechando que eres una artista joven, ¿cómo ves el panorama artístico en nuestro país?

Lo veo negro, muy negro, como el cuadro Cuadrado negro sobre fondo blanco de Malévich.  Es muy difícil generar arte y con ello pensamiento y cultura en un Estado donde esto es lo último que importa. Es más: creo que lo que interesa es reducirlo y controlarlo. Aunque como el cuadro de Malévich, este momento puede suponer rupturas y cambios grandes. Considero que estos están en nuestras manos.

¿Consideras que se puede vivir del arte en estos momentos que corren?

Me gusta pensar que se puede, pero yo no lo consigo aunque a rachas malvivo del arte. Tampoco conozco a nadie que viva plenamente del arte. Creo que nos ha tocado una mala época para los artistas emergentes que intentamos que nos consideren y tomen enserio.

De cualquier modo, creo en la capacidad de las personas que estamos en el mundo del arte para cambiar realidades. Tal vez tengamos que pensar en otros modos de gestión.


Hacha.
© La artista.

Este año participas en Miradas de Mujeres. Aprovechando la ocasión, nos gustaría saber cuál es tu opinión sobre la situación de la mujer en el sector de las artes visuales.

La situación de la mujer en el sector de las artes visuales es compleja, muy compleja. Repasemos el trabajo de Guerrilla Girls, que son pioneras en visibilizar la situación de la mujer en las artes. Creo que las estadísticas que hay al respecto dan una respuesta más visual y exacta que la que pueda dar yo.

¿Personalmente has sufrido algún problema o dificultad durante tu carrera por cuestiones de género?

En general, siempre he pensado que el género masculino tiene más credibilidad que el femenino. Todo tiene que ver con que en las vías de legitimación del arte predominan los hombres, y por lo tanto, se identifican más fácilmente con un arte de imaginarios viriles o neutros. Por ello, los problemas son más visibles cuando hablamos de arte feminista. 

Yo siempre he tenido la suerte de estar rodeada de grandes hombre, que me apoyan y me hacen crecer. Sin embargo, recientemente el profesor, critico, y comisario Alberto Ruiz de Samaniego intentó desarticular a toda costa mi obra Mujeres, la cual yo defino como una sinécdoque, poética-política. Para él era ridículo que yo sostenga que la palabra mujer en múltiples idiomas adquiera cualidades políticas. Evidentemente son visiones desde prismas opuestos.


Mujeres (work in progress).
Arte digital.
© La artista.

Dentro del festival, presentas la exposición Teorema del mono infinito. ¿Puedes hablarnos de las obras que expones en esta muestra?

Son una serie de obras trabajadas a partir del libro en todas sus formas, además de tres piezas digitales que coquetean con la visualización de datos.

En todas las obras objetuales persigo la ruptura estructural del libro, generando formas mutantes que nos recuerdan la realidad híbrida que vive en la actualidad el libro. Estas nuevas estructuras hacen desaparecer la narración literal del texto original para expandirse y definir las infinitas fronteras de sus contenidos. El libro nos habla de sí mismo en el mundo, el concepto ahonda en el objeto, pensar el espacio-tiempo del libro.

En las obras digitales experimento con el lenguaje y su lectura. Un ejemplo es la pieza Wikipedia, con la que incido en el viejo diccionario enciclopédico Lexis 22 hasta dejar grabada la palabra wikipedia. Con esta pieza hablo de cómo antes la información acerca del mundo estaba en libros, y ahora todos buscamos en internet. El concepto ahonda en el objeto, haciendo de ello una pieza que se cierra. El concepto es obra, la obra es el concepto.

Mueble en la galería La Zúa.
© La artista.

¿Qué proyecto futuro tienes ahora en mente?

Para el futuro próximo, tengo pensado terminar la edición de un libro de artista a modo de jabón, para La Gran. Y para un futuro más lejano formalizar consolidar mis investigaciones entorno al libro en la era digital.


Si queréis saber más sobre Elisa, podéis visitar su página web pinchando AQUI.

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