lunes, 13 de enero de 2014

Entrevista… al artista Judas Arrieta

Artículo publicado en Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC).

El artista Judas Arrieta nació en 1971 en Hondarribia, un pequeño pueblo situado en la provincia de Guipúzcoa. Pronto empezó a interesarse por la cultura asiática gracias a las series y a los dibujos animados que emitían los canales de televisión durante nuestra niñez. Poco a poco su interés por el mundo asiático se fue desarrollando y cuando decidió convertirse en artista todas sus influencias orientales salieron a la luz. 

Hoy en día su trabajo debe ser considerado un puente entre dos culturas en un principio muy diferentes (la vasca y la china). Sus obras son atractivas, divertidas y curiosas, por lo que no he querido dejar pasar más tiempo sin publicar esta entrevista. Espero que os ayude a conocer a este artista y su trabajo más en profundidad. 



En primer lugar, ¿cuando empezaste a interesarte por el arte?

Me interesa desde muy pequeño... Que yo recuerde, siempre he dibujado. Además, mi padre coleccionaba comics (Hazañas Bélicas, Apache, Tarzan, etc.), los encuadernaba y dibujaba las portadas. Esto es algo que me marco.

Soy de Hondarribia, un pequeño pueblo pesquero en la costa del cantábrico cerca de la frontera con Francia. Aquí había muchas galerías de arte en su día y una tradición de pintores y artistas que hacían un tipo de arte que reflejaba las costumbres y entornos de nuestra zona (la escuela del Bidasoa). Creo que esto también ha influido.

Por otro lado, mi abuelo trabajaba de acomodador en el cine Astoria de San Sebastián y el cine también lo disfrute desde pequeño. Mis intereses desde pequeño eran los tebeos, el cine y los dibujos animados.

¿Cuándo decidiste dedicarte a este sector profesionalmente?

Entré a la facultad de Bellas Artes con el objetivo de hacer audiovisuales y dedicarme al mundo del cine o la animación, pero no se me dio bien trabajar en equipo. Esto hizo que me centrara más en la pintura. En los últimos dos años de estudios empecé a hacer mis primeras exposiciones y fue entonces cuando decidí que quería dedicarme a esto profesionalmente.

A lo largo de tu carrera has tenido mucho contacto con Asía. ¿De donde te viene esa atracción por el continente asiático?

Mi primer contacto con la cultura asiática fue gracias al manga, al anime (comic y animación japonés) y al cine (las películas de Kung fu y el cine japonés).  Luego comencé a leer literatura, historia, ensayos y diferente tipos de publicaciones acercándome poco a poco a una cultura que me atraía sin saber por qué. Descubrí el japonismo y otras variantes, y me di cuenta que no era el primer artista occidental que se sentía atraído por estos temas dentro de la historia del arte. En el País Vasco Jorge Oteiza ya reflexionaba sobre la esencia y estética de su trabajo relacionándolo con filosofías orientales.



Has trabajado durante muchos años entre San Sebastián y Beijing. ¿Cómo ha sido vivir con este gran choque cultural?

El choque cultural es normal. Cuando uno esta en casa, siempre tiene la sensación de que todo ya esta hecho y, cuando esta fuera (en Beijing por ejemplo), tiene la oportunidad de reinventarse, de ser mejor de lo que uno ha sido en su lugar de origen. Salir de casa e instalarse en otro lugar suele ser siempre un nuevo punto de partida. Estar en una nueva ciudad y encontrarse con una nueva cultura es una oportunidad para crecer y enriquecerse.

¿Con qué dificultades te encontraste en Beijing siendo un artista extranjero?

China es un país duro a nivel profesional: hay muchas oportunidades, pero muchas veces el precio que hay que pagar es muy alto. Siempre digo que es como el lejano oeste de las películas de cowboys: no hay leyes.

Desde que llegue, siempre he escuchado que es un lugar de grandes oportunidades para los artistas pero no es así. El coleccionismo de arte en China no tiene nada que ver con el de Occidente: en el país asiático la compra de arte casi siempre se ve como una inversión y, cuando se trata de comprar arte de fuera, priman los grandes nombres y artistas. Además, la escena artística de galerías, museos, artistas y coleccionistas es muy variopinta y normalmente hay pocos profesionales (aunque esto esta cambiando poco a poco).

Son muy pocas las instituciones publicas o privadas las que trabajan seriamente. Hay mucha lavadora y en general los artistas chinos más reconocidos no exponen ni venden en galerías de arte chinas.

Por otro lado, el papel de los artistas y galerías extranjeras en China es muy variado:
  • En el caso de los artistas, la mayoría están en el país para producir y trabajar en mejores condiciones que en sus lugares de origen (generalmente de forma más barato). No suelen estar en China para vender su trabajo, aunque siempre están abiertos a este tipo de situaciones que no se dan todos los días. Es verdad que hay una serie de artistas extranjeros que si suelen tener éxito de ventas, pero son casos aislados y venden casi siempre más por los contactos que tienen con políticos o empresarios que por la calidad de sus trabajos.
  • En el caso de las galerías extranjeras, la mayoría se han instalado en China con el objetivo de captar artistas emergentes chinos que puedan vender en sus lugares de origen.
La dificultad más importante que hay en el país para cualquier persona que quiera desarrollar cualquier tipo de actividad profesional es el idioma y conocer la idiosincrasia del país. Para poder empezar con buen pie necesitas gente en la que puedas confiar (muchas de las veces más de uno sale escaldado por no dar con la gente adecuada).



Parece que hace unos meses decidiste irte finalmente de China. ¿Por qué esa decisión?

Mi objetivo en este momento es cambiar la dinámica que he llevado hasta ahora. Quiero estar más tiempo en España, pero no voy dejar de ir a China. Mi idea es seguir viviendo entre Beijing y Hondarribia, pero tengo claro que quiero que mi familia este en el País Vasco. Es un entorno mucho mejor para la educación de mi hija. Profesionalmente no necesito estar todo el año en China para seguir con los proyectos que tengo allí.

Mirando ya directamente tu obra, ¿cuáles son tus influencias más directas?

Siempre he dicho que soy un hijo bastardo con muchos padres. No solo tengo influencias directas de artistas plásticos o de la historia del arte, sino que también me siento influenciado por dibujantes de comics o manga, realizadores de dibujos animados, directores de cine, poetas o escritores. La televisión, los videojuegos, el photoshop y los juguetes son también algunas influencias directas en mi trabajo.

La pintura tradicional china y las caligrafía ha sido uno de mis descubrimientos más bonitos de estos últimos años.

Ante todo, intento no tener ninguna regla restrictiva en cuanto a las influencias y el acto creativo. Un buen artista debe sentir, más que percibir, su oportunidad a la hora de crear.




¿Cómo definirías tu estilo?

El individuo que crea es siempre más importante que cualquier estilo o un sistema establecido.

Como decía Bruce Lee, “creo en la no-forma como única forma, en el no-camino, como único camino, en la no-limitación como única limitación”. Considero que mi trabajo, más que centrarse en la búsqueda de un estilo, intenta reflejar o representar las experiencias vitales y estéticas de una generación que ha crecido rodeada de cambios sociales, económicos y nuevas formas de disfrutar y padecer el día a día. No intento representar un estilo sino todos los estilos. Intento que el espectador nunca sepa lo que voy a hacer, porque yo tampoco lo sé.

No me interesa crear un estilo. Muchas veces me piden que defina mi trabajo, pero prefiero utilizar slogans como Manga art y Kung Fu art o pintura deporte ya que creo que todas las definiciones limitan mi trabajo.

Bruce Lee explica con un antiguo dicho Budista que su arte “... es como un dedo apuntando hacia la luna. Les ruego que no se pierdan mirando el dedo y entonces pierdan las espléndidas vistas del cielo. Después de todo la finalidad del dedo es mostrar algo lejano, la luz que ilumina junto al Universo. Eso es todo”. Solo intento mostrar la verdad. No sé si a esto se le puede llamar estilo… Yo lo entiendo más como un nivel de conocimiento.



¿Cómo crees que ha sido tu transformación artística a lo largo de los años? ¿Sientes que ha habido algún tipo de evolución en tu obra?

Mi transformación ha sido como la de un samurái que se convierte en Ronin. Un rōnin literalmente significa hombre ola, un hombre errante como una ola en el mar. Un Ronin es un samurái sin amo. Yo ya no tengo amos.

Muchas cosas del Bushido me han inspirado. Como he comentado antes, para mi el arte y el acto creativo son una búsqueda, un nivel de conocimiento, una despensa llena de alimento. La evolución en mi trabajo no es algo que me preocupe mucho.

Durante estos años, muchas cosas han cambiado a nivel personal y creativo y eso se refleja en las obras. Sé lo que no quiero hacer delante de un cuadro. Tengo claro cual es mi terreno de juego, mi mundo, vuestro mundo, mi paraíso, vuestro paraíso.

En una entrevista anterior comentaste que a través del arte te reinventas a ti mismo. ¿Cómo y por qué esa reinvención?

Según Louise Bourgeois, “aprender es tu secreto, es todo lo que tienes, la única cosa que puedes decir que te pertenece, que nadie puede arrebatarte”.

Reinventar la vida es aprender a aprender, a reconstruir y a construir, a darle sentido a lo improbable, a preguntar, a cuestionarlo todo por el gusto de conocer y por el placer de descubrir. Los procesos artísticos nos permiten trascender la realidad cotidiana y adentrarnos en un mundo de imágenes más allá de lo cognitivo y de los procesos lineales de pensamiento.

Siempre he dicho que ser artista en un mundo como este es patético, un objetivo abocado al fracaso. En mi caso todos los días intento dar la vuelta a esta situación trágica, ser positivo y creativo, valerme de lecturas como las que he comentado antes (el bushido, el arte de la guerra, películas, novelas, trabajos de otros artistas y obras de arte me inspiran, la sonrisa de mi hija, los raviolis chinos que cocina mi mujer...). Reinterpreto esas experiencias vividas y me reinvento como un artista (personaje clásico) que pasa por infinidad de aventuras y penurias con el objetivo de seguir siendo yo, Judas Arrieta, un dibujante de garabatos.

Lao-Tsé dice: “se moldea la arcilla para hacer la vasija, pero de su vacío depende el uso de la vasija”.



Aprovechando que has trabajado mucho en el extranjero, nos gustaría saber cómo ves el panorama artístico en la actualidad tanto dentro y fuera de nuestras fronteras.

No me preocupa mucho el panorama artístico nacional ni mundial. Yo voy a mi aire. Es verdad que lo sigo porque es mi trabajo, pero no soy un gran forofo. Creo que la creatividad es algo intrínseco en el ser humano y arte del bueno hay por todas partes, solo hay que saber verlo y disfrutarlo. No quiero hablar de temas comerciales (ferias, rankings, galerías y el comercio del arte) porque muchas veces no solo depende de lo bueno o creativo que sea uno. Hay muchos factores a tener en cuenta.

Lo que si creo es que muchas veces el ser artista o creativo no se ve como un trabajo dentro de nuestras fronteras (no sé si es porque hacemos lo que nos gusta o hay alguna razón más). Muchas veces se organizan exposiciones o eventos con artistas y cobran todos (comisarios, montadores, iluminadores, diseñadores, imprentas, etc.) excepto ellos. Parece que los artistas tienen que estar contentos solo porque se ha contado con ellos. Las cosas no son así en otras partes del mundo.

Lo que tengo claro es que ni yo, ni mi ombligo no somos el centro del mundo.



¿Qué consejo(s) darías a aquellas personas que quieren trabajar de su creatividad?

Si son creativos y quieren trabajar y vivir de su arte, les aconsejo que no se planteen ser también comerciales o vender su obra. Suele ser muy frustrante intentar vender tu trabajo y, al final, muchas veces lo malvendes. Lo mejor es buscar profesionales. Eso si, solo hay que trabajar con gente que aprecie tu trabajo y apueste por este. No dejes que te chuleen y que tu obras estén criando telarañas en fondos o almacenes de galerías de arte.

Por último, nos gustaría que respondieras rápidamente a lo siguiente:

Un libro: El arte de la guerra, de Sun Tzu.
Una película: Aquiles y la tortuga (2008) de Takeshi Kitano.
Una canción: Mazinger Z by Ichiro Mizuki.
Un artista: Francis Picabia.
Un museo o centro artístico: Ghibli Museum en Mitaka (Japón).
Un recuerdo: el nacimiento de mi hija.



Para conocer más a Judas Arrieta, podéis visitar su página web pinchando AQUI

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