domingo, 3 de noviembre de 2013

Entrevista... al artista Juan de Sande

Juan de Sande (Madrid, 1964) es un artista cuyas obras, generalmente fotografías, impactan. Sus trabajos dejan huella nada más verlos provocando una sensación de incertidumbre y haciendo reflexionar sobre la propia imagen y el artificio. Hoy os muestro esta entrevista en el que el artista nos descompone sus influencias, su trabajo y sus gustos… 
Para empezar, cuéntanos de donde vienes y cuando empezaste a interesarte por el arte.
Nací en Madrid y tuve una infancia muy feliz. No me dio por interpretar a Shostakóvich a los tres años ni hacer retratos del natural a los cuatro, menos mal.
Mi interés por el arte comienza en la adolescencia: primero la música (escuchando apasionadamente a Pink Floyd, Bob Dylan, Beethoven, Mozart…); poco después pintura y literatura. Picasso y Matisse me apasionaban. Recuerdo las visitas a la Fundación Juan March: sus exposiciones fueron fundamentales en mi formación artística. Más tarde comencé a acudir a galerías como Fernando Vijande o Heinrich Ehrhardt. Fue a partir de los 20 años cuando empecé a descubrir seriamente a los clásicos, a ir casi semanalmente al Museo del Prado. Un camino sin retorno.
¿Por qué elegiste la fotografía como medio expresivo?
Tuve la enorme suerte de tener un padre aficionado a la pintura y a la fotografía y fue él quien me enseño a pintar al óleo y a manejar una cámara fotográfica. Mi primer impulso fue dirigirme hacia la pintura pero desgraciadamente lo que hacía no daba la talla. Comencé a tomarme más en serio la fotografía y, como los resultados no estaban mal, me puse a estudiar técnica y a intentar hacer cosas más complejas. Fui avanzando poco a poco… No sé, creo que es un medio en el que consigo resultados. Paso de la idea a su materialización sin demasiado drama, con esfuerzo pero sin tragedia.


¿Cómo definirías tu estilo?
Frontal. Empleo, habitualmente, un punto de vista a la altura de los ojos, a veces un poco más elevado. Siempre trato de alejarme.
También intento pasar desapercibido en el encuadre y no hacer algo demasiado personal. Hay algo en los estilos formales demasiado personales que me acaba empalagando por lo que trato de evitarlo. Busco que la idea y su desarrollo queden para una visión más detenida de la obra.
Desde hace años, mi trabajo consiste en negar el medio que empleo, la fotografía. Pero quiero que esa negación quede oculta, que todo parezca verosímil, que la ficción parezca real. La ficción es muy importante para mí. No me dedico a lo documental, que aprecio mucho en otros… Lo mío es otra cosa, ni peor ni mejor. No soy nada competitivo, sólo hago otra cosa.
Muchas veces me han reprochado que mis imágenes recuerdan a los autores pertenecientes a la escuela de Düsseldorf. Es posible que sea así formalmente, pero creo que las ideas, lo que anima y hay detrás de mi trabajo difiere bastante.


¿Cuáles son tus influencias más directas? ¿Qué otros creadores y elementos te inspiran?
En lo fotográfico, destacaría a August Sanders y Walker Evans.
Pero no puedo dejar de mencionar a Picasso, Philip Guston, Max Beckmann. No paro de ver libros y obras suyas si tengo oportunidad. Velázquez es un milagro, al igual que los autoretratos de Rembrandt. Tengo temporadas. Poussin, Chardin, Caravaggio. Beethoven  y Coltrane me persiguen desde hace muchos años. Destacaría también a Dreyer, algunas obras de Tarkovsky o John Huston. Ahora estoy releyendo el Ulises y La montaña mágica, que son buenísimas.
Definitivamente, tengo demasiadas influencias, un lío.
Y ¿cómo suele ser tu proceso creativo? ¿Digital o analógico?
Técnicamente analógico, medio y gran formato, cámaras lentas. Trato de pasar al mundo digital, pero de momento el bolsillo no me da para un buen respaldo digital de medio formato. Recientemente he comprado una Leica M9 y me gusta la calidad, algo que no me ocurría antes con otras cámaras digitales.
También me gusta la manera de trabajar totalmente manual, como lo he hecho siempre, con otras cámaras me aturullo.
Por otro lado, con respecto a como surgen las obras y como se van desarrollando, yo necesito tener una idea antes de hacer nada, ya que esta es el motor. A partir de ahí trabajo para llevar esas ideas (que nunca suelen ser muy complejas) a un buen resultado plástico. Es en este proceso donde comienzan a surgir dificultades que hay que resolver.
No me parece muy difícil tener ideas. Casi a diario me encuentro con personas que dicen tener muchas ideas. Lo realmente complicado es convertir estas en algo que merezca la pena.
En el año 2002, tras haber realizado varias series de fotografías de noche, comencé a dar vueltas en torno a la percepción, a cómo conocemos de manera fragmentaria y cómo esos fragmentos pasan a convertirse en algo unitario. De esta idea surgió Punto de vista imposible, una serie de imágenes de arquitectura cuyo resultado es la unión de muchas fotografías (algunas desde un mismo punto de vista y otras desde diferentes untos de vista). Estas crean una imagen verosímil para el ojo en un primer momento, pero tras un rato se notan las contradicciones visuales (fugas que se contradicen o pequeños defectos que dejo a propósito en algunas ocasiones). La ultima que hice de esta serie es el resultado de unir casi 100 fotografías. La arquitectura, tema que me gusta mucho, es una excusa para hablar de otras cosas.
Igualmente pasa con En sombra, en nada: el tema no es la naturaleza, sino la artificialidad, el control y el fracaso.



                                                                                                             
Mirando ya detenidamente tu trabajo, tus imágenes destacan por la soledad que desprenden. ¿Por qué esa falta de individuos, de protagonistas?
Por un lado, no he necesitado hasta ahora la presencia de individuos en mi trabajo. Alguna vez lo he intentado y no ha funcionado. Creo que el resultado es más interesante sin personas.
Por otro lado, llevo años dando vueltas a como enfrentarme al retrato, tema que me entusiasma (hay una gran cantidad de obras de arte que me apasionan que son retratos). Lo difícil, y que no he conseguido hasta ahora, es aportar algo nuevo. Repetir literalmente lo que ya ha sido hecho no creo que sea interesante y, además, hay muchos que ya lo hacen y con bastante éxito. No me interesa. Cuando descubra la manera, lo haré. Tengo muchas ganas de sacar la Sinar de 20x25 .
Sobresalen también tus fotografías de naturalezas nocturnas iluminadas artificialmente… Háblanos un poco de ellas.
Unos trabajos conducen a otros. Tras la serie Punto de vista imposible comencé a trabajar con la misma idea de fragmentos que componen algo aparentemente unitario, en esta ocasión con luz y sin tanta postproducción. Siempre he tratado de alejarme un poco pretendiendo que el cuadro, si es posible, sea un poco más amplio. Eso me parece difícil, un autentico reto.
Además, quería hacer algo un poco disparatado: tratar de trabajar en la naturaleza como en estudio, con un gran control de la luz, y de noche, en total oscuridad, para obtener un resultado antinatural (sombras contradictorias, cambio de la apariencia de la escala, eliminar el volumen…). Tardé cerca de un año en dar con los medios técnicos, que al final fueron muy simples: una cámara de gran formato y un foco de video alimentado por baterías de plomo (llevaba conmigo varios focos y baterías, suficientes para cubrir unas cinco horas de trabajo en la localización).
Llegaba al lugar al atardecer, para poder componer con algo de luz, esperaba a que cayera la noche y una vez que la oscuridad era total (casi toda la serie esta realizada en lugares alejados de fuentes de luz, pueblos, carreteras…) me ponía a trabajar con los focos recorriendo todo el espacio recogido en el cuadro e iluminando. Dependiendo de la amplitud del motivo, la duración del disparo variaba entre tres y cinco horas. Al final, el resultado siempre me sorprendía, nunca era exactamente lo que esperaba, la Naturaleza se resiste a ser controlada. Esa fue la conclusión. Pero merece la pena intentarlo… Creo que conseguí algunas buenas obras.

Aparte de tu trabajo fotográfico, también realizas esculturas. ¿Desde cuándo?
Es curioso, pero siempre he creído que la fotografía y la escultura no son medios tan dispares. De manera natural, desde que alquilé un estudio bastante espacioso, he ido trabajando en pequeñas esculturas. La manera de trabajo es parecida a la que empleo con la fotografía. He recogido escombros en las ruinas en las que he trabajado y los reproduzco en escayola dental,  los ensamblo y los pinto al óleo para que parezcan reales.
También he realizado unos estudios de movimiento con unos listones de madera vieja que encontré en una carpintería de Cádiz, están ahora expuestos en Art Nueve.
Voy poco a poco, tratando de aprender de este medio, que es muy nuevo para mí.


¿En qué proyecto estas ahora involucrado?
Estoy con varias cosas. Siempre ando enredado con varios proyectos. Algunos salen bien y los termino pero otros fallan y los aparco temporalmente… Soy algo disperso pero tozudo, una característica que ayuda.
Estoy empezando a terminar una serie basada en unas variaciones. El sujeto fotografiado es algo tan anodino como un armario con nueve puertas. Estoy trabajando en todas las variaciones que pueda hacer (creo que depende más de mi paciencia que de combinatoria). Llevo trescientas fotografías y ya veremos cuantas consigo. Tiene que ver con el nihilismo, pero no entendido como algo existencial (como una habitación sin ventilar), sino como algo disparatado y casi festivo, doloroso pero festivo.
También estoy casi terminando una serie de arquitectura sobre esquinas de Bilbao, una ciudad que tiene una arquitectura muy interesante. Es un trabajo en colaboración con un magnifico arquitecto, Fernando Olabarría.
Por otro lado, estoy empezando a pensar en una serie de esculturas con ladrillo, un material con mucha fuerza. Estoy todavía en la fase de estudio (tengo que estudiar un poco aparejos y cosas así antes de comenzar).
También estoy haciendo fotos de estudio. Estoy tratando de trabajar con unas maderas que han caído en mis manos, pero de momento se me resiste. La realidad es más interesante que su interpretación. Tengo que conseguir crear una nueva realidad, una ficción para que la obra funcione, y, de momento, no lo he conseguido.


Y ¿cómo ves el panorama artístico de nuestro país?
¡Caray!
En España abundan, al menos en el mundo del arte plástico, dos tipos humanos: los que están muy satisfechos y los atormentados, son dos caras del vanidoso (personas peligrosas). También hay personas normales, profesionales, cultas y honradas con las que da gusto estar y trabajar. No es cuestión de crisis económicas o de talento… Creo que es un problema que viene de antiguo, de carácter.
Por otro lado, desde siempre el arte ha estado vinculado al poder, fundamentalmente económico. España dejó de ser una potencia económica hace siglos, por mucho que nos cuenten patriotas y políticos.
También está el oscuro asunto de valorar más lo de fuera que lo propio. Llega un artista lituano que ha expuesto en un centro cultural de una ciudad de provincias de Kazajistán y le rinden honores de jefe de estado en galerías y museos. Al joven artista lituano se le cofunde el cerebro, fantasea con vivir en este hermoso país, donde el clima es agradable, las mujeres bellas y la comida deliciosa. Lo que no sabe es que para que ese homenaje continúe tiene que volver a irse, no dejarse ver mucho por los foros, dar un paso más, exponer en algún centro de arte de algún país emergente. Entonces si podrá volver con la cabeza bien alta y los dientes recién blanqueados.
También esta el caso del artista  nacional al que algún critico de moda e influyente descubre. Se le organizan innumerables exposiciones por aquí y por allá y su obra comienza a cotizarse rápidamente. A este joven artista también el cerebro se le confunde (como a la miss España de turno): comienza a considerarse el nuevo Picasso, un hito… Poco después dejan de hacerle caso y su obra deja de inundar ferias de arte. Ya no le invitan a las fiestas más exclusivas… Se ha comprado un enorme estudio, un descapotable, ha engordado un poco. Los pantalones de Marc Jacobs (alguna asesor ó asesora sin animo de lucro le dijo que eran “lo más”) de la temporada pasada le aprietan un poco su ya abultado vientre. ¡Caramba! Nuestro amigo tiene un problema, parece que su carrera ha sido hundida aunque sus obras siguen siendo las mismas que cuando era aclamado por la crítica nacional. No entiende nada y, a partir de ese momento, nuestro amigo, como en las películas basadas en hechos reales que emiten las televisiones los sábados por la tarde, trata de recuperar su carrera hundida por causas oscuras y desconocidas. Mientras tanto, las estaciones se suceden con total indiferencia.
¿El panorama artístico de nuestro país? España es una nación muy hermosa: el clima es agradable, las mujeres son bellas y la comida deliciosa. Es una pena que haya subido tanto el precio de las cosas. Ya no es barato como antes. Unos amigos ingleses dicen que todo es tan caro como en Londres aunque yo creo que exageran.
Siempre he creído que las crisis no están tan mal para la creación: dando por hecho que el mercado ha desaparecido, uno puede centrarse en lo que realmente importa. En estos momentos terribles hay que buscar el sustento en otros sitios e intentar sacar tiempo de donde sea para desarrollar el proyecto personal sin pensar si es o no comercial (quien te diga que sabe lo que es comercial es un bocazas). También desaparecen muchos advenedizos, algo que esto es fantástico.
Me gustaría ver más buena pintura en las galerías y museos. En España tiene que haber buena pintura. Yo mismo estoy casado con una pintora de enorme talento. En el resto del mundo se ha vuelto a exponer mucha y buena pintura, y estas cosas llegan a España con años de retraso. La pintura no ha muerto y tampoco la fotografía, ni la escultura, ni la instalación, ni el cine experimental… Mueren quienes pontifican o creen marcar tendencias. Picasso puede verse en mucha de la buena pintura que se hace hoy.


¿Qué consejo darías a aquellas personas que salen ahora de las escuelas y quieren trabajar de su creatividad?
El mundo del arte es duro y resulta difícil poder vivir de él. Yo creo que los jóvenes artistas tienen que tener claro que quieren dedicarse a esto y, si así lo deciden, hacerlo plenamente, de manera profesional, ser constantes. Si tienen alguna idea clara, confiar en ella por mucho que otros les digan lo contrario. Tienen que tratar de no depender totalmente del arte para vivir: deben tener otras fuentes de ingresos ya que eso les liberará de mucha angustia. Tener un poco de éxito es necesario: yo creo que un poco de éxito da libertad a la hora de crear mientras que el fracaso la quita, te llena de dudas (algo nada bueno ni para la creación ni para la vida).
Cuidado a los que empiezan con algunas galerías poco profesionales, esas a las que les cuesta pagar y maltratan la obra en sus almacenes. Pueden acabar con la ilusión de muchos jóvenes autores. A los familiares y amigos uno les vende o regala directamente. No hace falta compartir con nadie el 50% del valor de la obra, y menos si además no te pagan. Se te queda una cara de panoli que tardas años en borrar.
Por último, este consejo puede parecer de padre razonable hablando con sus hijos: trabajar mucho. Es la única manera de conseguir buenos resultados. Las ideas son importantes, pero su realización lo es más.



Por ultimo, nos gustaría que respondieras rápidamente a lo siguiente:
  • Un libro: José y sus hermanos de Thomas Mann.
  • Una película: Esta mañana me ha venido a la cabeza la última parte de Los muertos de John Huston. Pero también Ordet de Dreyer o La noche delcazador de Charles Laughton
  • Una canción: Elijo dos obras, las sesiones del Village Vanguard del año 1961 de John Coltrane y las sonatas para piano de Beethoven, interpretadas por Kempff, que fueron las primeras que escuché.
  • Un artista: Beethoven.
  • Un museo o centro artístico: El Museo del Prado, donde creo que más horas he pasado.
  • Una exposición: Philip Guston (en el Reina Sofía hace muchos años) o la de la colección Panza sobre arte mínimal (también del Reina Sofía, también hace muchos años).
  • Una ciudad: Lisboa o Roma.
  • Un recuerdo: Hace seis meses nació mi hija Adriana,  al poco de nacer la recogí y la llevé al cuarto que nos habían asignado. Pasamos juntos cerca de cuarenta y cinco minutos hasta que llegó mi mujer. Estaba muy abrigada, con los ojos abiertos, parecía mirarme (seguramente sin ver más que sombras, movimiento o simplemente seguir el sonido de mi voz). Yo le hablaba sin parar. No recuerdo que decía, seguramente palabras de bienvenida, de amor. Acerqué mi mano a su mano, me agarró mi dedo índice, no me atreví a cogerla en mis brazos. La noche era muy tranquila, casi no se escuchaban coches en la calle, la luz naranja de las farolas se mezclaba con la luz de la habitación, que tenía cuatro ventanas. La temperatura en Madrid había descendido abruptamente esa noche. Me gustaría mantener vivo este recuerdo hasta que muera.
Para terminar, os presento un video realizado por Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC) en el que se ve al artista en su taller…. ¡Disfrutad!

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