jueves, 28 de febrero de 2013

Entrevista... al equipo de la revista JotDown

De vez en cuando, uno es capaz de encontrarse con tesoros que alegran el día. Yo hace ya tiempo que aterrice en la página web de JotDown, una revista que me atrapo y que aun hoy sigo leyendo (y releyendo) con asiduidad.

Los responsables de la revista han sido tan amables de contestar a una serie de preguntas y espero que sus respuestas os animen a engancharos a esta publicación... Disfrutad. 


Para empezar, nos gustaría saber quiénes estáis detrás de JotDown.

Somos un pequeño grupo de amigos —ninguno periodista ni con experiencia en el sector— bastante inquietos y osados. Lo que no somos es vergonzosos: no es que estemos detrás, sino que preferimos que la revista, sus contenidos y sus autores, vayan siempre por delante y hablen por nosotros.

¿Cómo y cuando surgió la idea de crear esta revista?

Un día, durante el aperitivo, nos pusimos a pensar en la revista que nos gustaría comprar y decidimos que sería una bonita aventura editarla nosotros mismos. Teníamos muchas ilusiones y ninguna certeza. Año y medio después —arrancamos en mayo de 2011— podemos decir que estábamos en lo cierto: estamos disfrutando.

¿Con qué objetivos nació esta publicación?

Podría decirse que fue una especie de reto: hacemos las cosas exactamente tal y como creemos que se deben hacer, sin importarnos esas reglas no escritas pero tantas veces repetidas, a ver qué pasa. Y pasa que ya tenemos más de un millón de fieles visitantes. No se nos ocurre nivel de exigencia mayor que hacer la revista que a nosotros mismos nos gustaría leer.

¿De dónde viene el nombre de JotDown?

Es una expresión que significa “toma nota” o “apunta” en inglés. Tiene cierta gracia, si se la quiere encontrar, escoger un nombre que hace referencia a una anotación rápida en un papel para dar a conocer una publicación como la nuestra, tan extensa y que requiere tanto tiempo, tanto para hacerla como para leerla.

Por otro lado, este proyecto editorial abarca diversos temas. De hecho, en vuestra página web los lectores pueden disfrutar de diferentes apartados como deportes o ciencia, pero con especial atención a la cultura. ¿Por qué habéis elegido hablar de estos aspectos que, en un principio, parecen tan dispares?

Ofrecemos los contenidos que nos interesan, ni más ni menos. Tanto, que a veces no tenemos claro si es que somos de horizontes amplios o de gustos indefinidos. Pero para nosotros, no tendría sentido compartimentalizar la cultura, como tampoco lo tendría reducir el foco. Nada humano nos es ajeno. Menos la prensa rosa, que eso sí nos es ajeno del todo. Una de las cosas que nos preguntan continuamente es cuál es la fórmula, la pauta. Y no la hay: Jot Down Magazine es, en gran parte, fruto de la improvisación, del instinto, del sentido común. A ninguno de nuestros colaboradores se le encarga contenido —salvo excepciones muy puntuales—; todos tienen absoluta libertad, escriben sobre lo que dominan, les gusta e interesa. Y esto, obviamente, se nota en el resultado.

Habéis disfrutado de colaboraciones de numerosos profesionales desde vuestros comienzos. ¿Cómo conseguís que nombres de la talla de Enric González o Félix de Azúa se hayan involucrado en este proyecto y participen en la revista?

Constancia, constancia y constancia. Y, bueno, es de suponer que les resultaba un medio interesante. Pero también mucha gente nos ha dicho que no. Mucha.

Dais gran importancia a las entrevistas, que son amplias y profundas, buscando quizás la psicología y el carácter más intimo de los entrevistados. ¿Por qué esa importancia de conocer la opinión de diversos intelectuales con todo detalle?

Nos interesa ir mucho más allá, por lo que pusimos dos normas inamovibles: jamás entrevistaríamos a personajes que están de promoción y necesitaremos en cada caso un mínimo de una hora de conversación. Sin excepciones. ¿Por qué? Pues porque queremos conocer la parte que no nos quieren vender, la más íntima; la que les mueve a escribir, a componer, a bailar, a dibujar, a gobernar. Ahí está lo interesante.

En relación con el panorama español, ¿cómo veis el mundo de las revistas culturales en nuestro país?

Como lectores, igual que antes de lanzarnos al ruedo con Jot Down. Una de las cosas que hemos evitado a lo largo de este último año y medio ha sido pontificar sobre el panorama mediático, el periodismo… Entendemos el interés, pero seguimos siendo los mismos amigos sin formación específica ni experiencia en el sector que hace un año y medio. El éxito de Jot Down no creemos que nos capacite para que nuestra opinión sea tomada demasiado en serio.

Además, ya que Jot Down tiene una página web bastante desarrollada y gran presencia en Internet, nos gustaría saber cuál es vuestra opinión sobre las nuevas tecnologías y las redes sociales: ¿qué importancia tienen estos elementos en el mundo actual?

En el mundo, no lo sabemos y, aunque lo supiéramos, creemos que no queda espacio ya para un gurú más opinando —hoy una cosa, mañana la contraria— al respecto. Pero para nosotros, toda. A pesar de que publicar en papel fue nuestro objetivo desde el principio, no podemos renunciar a nuestro carácter de publicación nativa digital. Nosotros no hemos desembarcado en la red, nacimos en ella. La página web y nuestra presencia en las redes sociales son consustanciales al proyecto y, de hecho, han sido el pilar sobre el que hemos construido nuestra comunidad de seguidores más fieles.

Y ¿qué ventajas y desventajas creéis que ofrecen estas tecnologías a la hora de promocionar, enseñar y divulgar el arte y la cultura?

Ventajas y desventajas, ¿respecto a qué? Estamos convencidos que hoy ya no hay alternativas y que las tecnologías, que ya no son tan nuevas, hay que integrarlas en cualquier plan de comunicación que pretenda ser viable y eficiente, pero sin excluir al resto de herramientas que ya estaban a nuestra disposición. Al fin y al cabo, si cada día más gente está presente y activa en la red, ¿por qué no deberíamos ir también a buscarles ahí y ofrecerles lo que ellos mismos nos están contando que les interesa?

En muchos casos parece que la red va a terminar con el mundo en papel. En vuestro caso, ¿cuál creéis que es el futuro de la revista: el papel o el mundo virtual? ¿Por qué?

Creemos que es complementario. Nosotros nos dimos a conocer a través de la web y cuando descubrimos que gustaba lo que hacíamos, saltamos a la imprenta. Y, paradójicamente, será el papel lo que consiga —esperamos que muy pronto— que Jot Down Magazine sea sostenible. Justo lo contrario de lo que todos los expertos afirman.

Por ultimo, ¿qué consejo(s) daríais a aquellos periodistas de vocación que quieren comenzar desde cero una nueva revista o algún tipo de publicación?

De nuevo, tenemos cierto pudor a la hora de dar consejos. Sabemos que lo que nos ha funcionado a nosotros no tiene por qué funcionarles a otros, a pesar de que simultáneamente a Jot Down Magazine han aparecido publicaciones con las que compartimos muchos más rasgos que con los medios tradicionales. Quizá estas sean la prueba de que nuestra fórmula no es tan extravagante y que se puede replicar. 

Nuestras reservas a dar consejos se multiplican cuando se refieren al periodismo, un sector al que la crisis le ha agravado otras que le eran específicas. Solo nos atrevemos a decirles que hagan aquello en lo que crean y que, sobre todo, crean en aquello que hagan. Así, si su proyecto no llega a buen puerto, jamás tendrán nada que reprocharse. Y que no lo olviden: Dios odia a los cobardes.


Si os interesa esta revista, podéis leerla por internet o bien comprar los ejemplares en papel en alguna de las tiendas que aparecen AQUI. No dudéis en echar un vistazo a sus entrevistas... en general sin desperdicio.

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