viernes, 9 de diciembre de 2011

Los excrementos de los artistas-marca

Actualmente cuando cualquier espectador visita un museo, parece quedarse embobado ante un lienzo de Goya o un cuadro de Picasso. De la misma forma, cuando muchos coleccionistas van a comprar las obras que les faltan en sus colecciónes a una galería, feria o casa de subastas parecen que solo les atraen las obras de Damien Hirst, Tashaki Murakami, Andy Warhol o Jeff Koons. La gran pregunta es saber si a esas personas, visitantes o coleccionistas, les atraen esos cuadros por los buenos que son artísticamente o por el nombre de los artistas que las firman. Y es que todos los artistas nombrados en estas líneas se han convertido en artistas-marca que ya solo con sus nombres y firmas son capaces de vender todo aquello que quieran y por el dinero que desean. De hecho, sus nombres se han convertido en todo un reclamo publicitario. De ahí que Citroën decidiera nombrar Picasso a uno de sus coches o que Andy Warhol fuera el protagonista de varios anuncios en los años ochenta.

Pero ¿todo esto significa que las obras de estos artistas pierden valor si no hubieran sido creadas por ellos? En algunos casos, algunos de los artistas nombrados eran o son unos genios indiscutibles a los que nunca se les va poder debatir su capacidad creativa. Otros, sin embargo, han sabido utilizar los medios de comunicación para convertirse en estrellas a pesar de que su capacidad creativa no es tan buena como se ha querido presentar. Aun así, sus nombres y su fama mundial han ayudado a revalorizar sus obras por muy escaso mérito técnico o artístico que estas muestren.

En relación con estas ideas, sería importante recordar a un artista italiano que, en agosto de 1961, presento por primera vez al público unas obras con las cuales consiguió realizar una crítica acida y mordaz sobre el mercado del arte. Ese artista era Piero Manzoni, quien presento en la Galería Pescetto (Italia) 90 latas cilíndricas de metal de 5 cm de alto y un diámetro de 6.5 cm en cuyas etiquetas se podía leer las siguientes líneas en italiano, alemán, inglés y francés:


Mierda de Artista
Contenido neto: 30 gramos
Conservada al natural
Producida y envasada en mayo de 1961


Gracias a esta descripción de las etiquetas, el contenido de estas latas parecía claro: las pequeñas cajitas presentaban auténtica mierda de artista envasada que Manzoni pretendía vender individualmente por el valor de 30 gramos de oro.


Con la venta de estos objetos, el italiano quería mostrar cómo numerosos coleccionistas eran (y son) capaces de perder la cabeza y pagar cifras astronómicas por autenticas “mierdas” solo porque están firmadas por un artista conocido. De hecho, estas latas fueron vendidas y algunas de ellas se encuentran, en la actualidad, en grandes colecciones de arte.

Quizá muchos fanáticos del arte contemporáneo necesiten hoy hacer una sensata revisión a la crítica de Manzoni. Aquí os dejo un video bastante interesante que habla sobre estas latas con excrementos y sobre quienes son capaces de pujar por ellas.

2 comentarios:

  1. Vamos, es que el arte hoy es arte por la concepción del artista como Demiurgo proveniente del romanticismo, y que a través de toda la concepción idealista de la sociedad (el Volkgeist y demás historias) tuvo su gran eco.

    En corto: ya Duchamp se reía de la concepción de artista, y lo que Manzoni hace (como hicieron muchos otros durante el siglo XX) es otra vuelta de tuerca a este tema del replanteamiento de la labor artística según ese precepto de 'lo que toca es arte'. Por ejemplo también cuando firma en las modelos, para automáticamente convertirse en arte.

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  2. http://www.youtube.com/watch?v=bBc8Oh4kA2U&feature=autoplay&list=ULPePWLlE1RP0&lf=mfu_in_order&playnext=3

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