lunes, 31 de octubre de 2011

El problema económico de los museos españoles

Durante las últimas décadas, el gobierno central y las comunidades autónomas han ayudado a construir numerosas salas de exposiciones y museos en España. Gracias al apoyo del sector público, se han inaugurado tantos espacios dedicados al arte que es imposible no sorprenderse al conocer tan solo el número de museos abiertos en nuestro país: las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio de Cultura afirman que había 1.455 museos  (122 de ellos especializados en arte contemporáneo) en el año 2008. Y desde ese año hasta ahora, no han parado de abrirse más y más espacios dentro de nuestras fronteras.  Tan solo en este año, se han abierto el Museo San Telmo en San Sebastián, el centro Oskar Niemeyer en Avilés, el Museo Carmen Thyssen en Málaga, el Museo Pablo Serrano en Zaragoza o el MACA de Alicante. Parece que los alcaldes de cada comunidad autónoma, de cada ciudad e, incluso, de cada pueblo han querido que sus ciudadanos puedan disfrutar de su propio museo o sala de exposiciones.

Es cierto que gracias a todos estos espacios que se han ido abriendo en las últimas décadas una gran cantidad de gente ha podido visitar exposiciones de arte y aprender sobre arte contemporáneo sin tener que hacer largos viajes para visitar los museos de otras zonas o comunidades. Pero desde mi punto de vista, los museos españoles sufren una situación económica grave que hace que no todos los espacios puedan desarrollar buenas exposiciones para enseñar un arte de calidad a la población. Pero, ¿por qué nuestros centros de arte tienen tantos problemas económicos?


En primer lugar, una razón fundamental para la existencia de estos problemas económicos es la organización del dinero mientras se diseñan los proyectos museísticos. Y es que cuando se diseña un proyecto museístico, los responsables del proyecto tienen que tener en mente dos elementos importantes: por un lado, el gasto que supone crear el edificio donde se instalará el museo; por otro lado, el dinero necesario para que el museo pueda arrancar su programa de exposiciones y actividades. El problema es que la mayoría de los políticos españoles que promueven la creación de centros de arte parecen estar más preocupados del continente que del contenido de los museos. De hecho, muchos políticos suelen acordarse solo de apoyar económicamente la construcción de grandes edificios diseñados por arquitectos estrellas, pero se olvidan de dar el dinero necesario para que dichos edificios puedan tener una colección de arte o programas expositivos decentes. Parece que la construcción de grandes edificios tipo el Guggenheim de Bilbao (y las fotos que se hacen los políticos durante las inauguraciones de estos edificios) salen más rentable en términos políticos que el desarrollo de un buen programa expositivo y la creación de una colección coherente. El mismo Miguel Cereceda (crítico de arte) ya escribió hace unos meses un artículo en el que decía lo siguiente: “mientras que el museo se construye en un único período legislativo (cuatro años) y se inaugura antes de las elecciones y puede quedar así como la firma de la gestión del político, encargado a arquitectos prestigiosos y favoreciendo los intereses de los promotores y constructores locales, el mantenimiento de una gestión coherente en manos de verdaderos profesionales no es rentable políticamente” (articulo “Contra los Museos”, publicado por Arteinformado.com en junio de este año).

Junto con este problema económico al desarrollar el proyecto museístico, nos encontramos con que ahora estamos sufriendo una crisis mundial que ha afectado enormemente a las arcas públicas de nuestro país. Los museos españoles construidos por el Estado o las comunidades autónomas dependen enormemente del dinero público y, con los recortes económicos realizados por el gobierno central y las administraciones locales en estos años, los museos no tienen tanto dinero a su disposición. Por ello, deben afrontar un reto financiero enorme: si ya era difícil mantener abiertos los museos menos importantes y más pequeños debido al poco apoyo económico dado para desarrollar y gestionar los programas de actividades, imaginaros lo complicado que será ahora con la crisis económica que sufrimos.

La pregunta del millón ahora es: ¿cómo podremos mantener las más de mil instituciones existentes y dotarlas a todas de fondos suficientes para que puedan hacer crecer sus colecciones o puedan llevar a cabo sus actividades?

Personalmente creo que deberían ocurrir dos cosas:

1.    Por un lado, el sector público debería parar de gastar el poco dinero que hay en construir más museos y centros de arte. A partir de ahora, el dinero que el sector público tiene debería ir destinado a mejorar los programas de los centros ya existentes.

2.     Por otro lado, los museos deberían aprender a buscar otros medios de financiación para depender menos de las subvenciones estatales o gubernamentales. Si que creo que los gobiernos deberían contribuir en cierta manera al desarrollo museístico del país. Pero también considero que los museos tienen que comenzar a depender más de los beneficios generados por ellos mismos (beneficios de la venta de billetes o de la venta de objetos de las tiendas, por ejemplo) y tienen que publicitarse mejor para conseguir más apoyo privado

martes, 25 de octubre de 2011

El misterio detrás de una obra de arte

Mi generación, aquella nacida a mediados de los ochenta, es una generación  audiovisual. De hecho, las imágenes se han convertido en elementos fundamentales de nuestro aprendizaje ya que hemos crecido frente a la televisión, los videojuegos, la pantalla del cine y el ordenador. Quizás por ello, no haya mejor manera de inaugurar este blog que con un video en el que se muestra tan solo unos minutos del film Le Mystère Picasso (el Misterio Picasso).

Esta película es un corto realizado por Henry-Georges Clouzot en 1956, un corto con el que se quiso mostrar una de las facetas más íntimas de Pablo Picasso: el pintor malagueño durante el proceso de creación. Para ello, se grabo a Picasso pintando unos dibujos sobre unas telas semitrasparentes que dejaban ver por los dos lados del lienzo aquello que el artista estaba realizando.

Cuando vamos a ver una exposición en cualquier museo, solemos disfrutar de las obras de arte expuestas en las paredes sin pensar en cómo esos lienzos o esculturas que están delante de nuestros ojos han sido creados. No nos paramos a pensar ni un segundo en el tiempo y el trabajo que los artistas han invertido en la creación de esas obras (desde el momento en el que tienen la primera idea hasta que realizan el último trazo con el pincel). Creemos que la belleza y la perfección son características que se encuentran solo en las obras ya acabadas y ni se nos ocurre pensar en cómo esas obras han sido realizadas. Nos han querido enseñar que lo importante es el objeto final, no el proceso artístico en sí. Pero videos como este consiguen mostrarnos lo especial que es el momento de creación, más alla del resultado final. A veces poder ver cómo un artista esta creando su obra en su propio estudio es un momento más mágico, intímo y especial que el hecho de ver cualquier obra ya acabada y colgada en la pared de alguna habitación.

Espero que podáis sentaros unos minutos frente al ordenador para disfrutar de este video. Para animaros a verlo, solo deciros que Le Mystère Picasso ganó el premio especial del jurado en el Festival de Cannes de 1956.

sábado, 22 de octubre de 2011

Nuevo blog ... nuevas intenciones.

Siempre me ha dado miedo el hecho de sentarme ante una mesa, enfrentarme a unas hojas en blanco y empezar a escribir palabras. Y más miedo todavía enseñar aquello que he escrito a otras personas.
Ese miedo quizás sea por el hecho de que nunca he considerado que escriba bien. Siempre he creído que los buenos pintores, músicos, escritores o artistas son solo un pequeño grupo de personas con un don natural o, al menos, cierta gracia para el arte. Y nunca he creído tener ni ese don ni esa gracia. Pero lo que si que tengo son muchas ideas, reflexiones y opiniones personales sobre el mundo del arte y los artistas, un mundo que me encanta desde que era enana.
Considero que una buena forma de ordenar todos mis pensamientos y locuras sobre el arte es enfrentarme a mi miedo de sentarme antes hojas vacías y obligarme a escribir. Y ¿qué mejor forma de hacerlo que en un blog?  Me gustaría que este lugar fuese una especie de diario en el que pueda plasmar mis opiniones sobre el mundo del arte y mostrar las curiosidades que vaya encontrando por la red. Quizás nunca llegue a ser una buena escritora, pero por lo menos me gustaría poder llegar a crear un blog interesante en el que presentar mis interéses y mis gustos, un blog en el que pueda mostrar mis reflexiones sobre artistas, estilos y movimientos.  

La verdad es que no sé en qué se terminara convirtiendo este diario virtual. Pero tampoco hace falta saberlo en este momento. Ahora lo importante es ser capaz de tirarme a la piscina y empezar a rellenar las hojas vacías que siempre me han dado tanto miedo.